Más de un año después de que se le otorgara a Berlín la organización de los XI Juegos Olímpicos, Adolf Hitler llegó al poder. Este hecho generó malestar en varias de delegaciones que amenazaron con no participar en la cita. Estados Unidos mostró su voluntad de no concurrir, aunque finalmente fue solamente España quien desistió de participar por la organización de las "Olimpiadas Populares de Barcelona".
Hitler buscó demostrar la supuesta superioridad de la raza aria en la organnización de estos Juegos, aunque finalmente la estrella del certamen fue el corredor norteamericano de raza negra Jesse Owens, ganador de cuatro medallas de oro (100, 200, 4x100 y salto largo).
El III Reich hizo una puesta en escena impresionante para estos Juegos, en los que destaca el acto de inauguración que fue registrado por la cineasta Leni Riefenstahl y que sirvió de material para su película "Olimpia".
En Berlín, el número de atletas llegó a más de 4 mil y fueron precisamente los alemanes quienes cosecharon el mayor número de preseas, con 89, dejando a Estados Unidos en segundo lugar, con 56.