Melbourne, además de ser los primeros Juegos que se celebraron en el hemisferio sur, fueron los más prodigiosos en cuanto a medallas para Chile. La abanderada nacional, Marlene Ahrens, lanzó a la jabalina a 50,38 metros, quedándose con la medalla de plata.
El boxeo logró otras tres preseas plateadas, gracias a Claudio Barrientos, Ramón Tapia y Carlos Lucas.
Debido a reglas de cuarentena que pesaban sobre la ciudad australiana, las pruebas equestres no pudieron realizarse y se trasladaron a Estocolmo, por lo que fue la primera vez que unos Juegos Olímpicos se desarrollaron en dos ciudades.