21 de agosto de 2008
El nacional perdió por 6-3, 7-6 (2) y 6-3 ante el futuro número uno del mundo, aunque esta nueva presea lo consagra como el chileno más ganador en Juegos Olímpicos.

Al final fue la medalla de plata. Fernando González había asegurado una presea en la semifinales tras vencer al norteamericano James Blake y hoy sólo restaba definir de qué metal sería.
La definición, sin embargo, no era menor. Al frente tenía al futuro número uno del mundo, el español Rafael Nadal, y sus dos Grand Slams conseguidos este año. El español venía de derrotar al serbio Novak Djokovic en semifinales, y era amplio favorito para quedarse con el oro.
Y tuvo que trabajar para conseguirlo porque González no entregó nunca el partido. Nadal tuvo cuatro puntos de partido y sólo en el quinto llegó a definir la final del tenis masculino.
La prueba de lo ajustado que estuvo el partido la dio el segundo set.
En el primero, González perdió su saque en el segundo game y nunca pudo recuperarlo. El chileno mostraba potencia pero poco control sobre su juego y, aunque metía casi todos los primeros servicios, con la pelota en juego Nadal era mucho más efectivo. Así, el mallorquín se quedó con la primera manga por 6-3.
En el segundo parcial, González vivió su mejor momento y el partido se elevó a un nivel notable, que puso a los dos jugadores al máximo de sus posibilidades.
González matizó su juego y empezó a hacer daño a Nadal. Incluso, "Mano de Piedra" llegó a estar 6-5 arriba con dos pelotas de set, pero español vino desde atrás y mandó el set a tie break, en donde sacó toda su capacidad y ganó por 7-2.
En la tercera manga, González bajó muchísimo y Nadal retornó con todo su poder. Sin embargo, lejos de entregar el partido, el chileno confirmó su medalla de plata luchando hasta el final y salvando cuatro puntos de partido, ante un público que lo ovacionaba por su entrega.
En la quinta oportunidad, Nadal pudo finiquitar y llevarse la medalla de oro, la tercera de España en estos Juegos.
Con los aplausos del público, Fernando González se quedó con la de plata, la primera de Chile en Beijing y la que lo convierte en el deportista más ganador en unos Juegos Olímpicos, con tres medallas: oro y bronce en Atenas y plata en Beijing.