17 de septiembre de 2008
Luego de igualar 0-0 ante los altiplánicos en Río de Janeiro por Eliminatorias, los jugadores del "scratch" salieron directamente del estadio a una fiesta que duró hasta el otro día.

Una fuerte polémica es la que se ha generado en Brasil luego que hoy se revelara que los jugadores de su selección habrían sido parte de una extensa fiesta de "celebración" luego de igualar sin goles ante Bolivia en Río de Janeiro el pasado miércoles por las Eliminatorias rumbo al Mundial de Sudáfrica 2010.
Según reveló hoy la agencia Estado, el empate 0-0 no afectó el ánimo de los jugadores del "scratch", que salieron del estadio Engenhao directamente a una fiesta que se prolongó casi hasta el mediodía del jueves en una casa de campo en el barrio Jacarepaguá, en medio de un rígido esquema de seguridad, que prohibía el ingreso en el lugar de personas con bolsos y teléfonos celulares.
El volante del AC Milan, Ronaldinho habría sido el último en abandonar el lugar: se fue el jueves, "casi a la hora del almuerzo". Mientras permaneció allí, fue uno de los más alegres, y comandó el grupo que pasó la noche entonando canciones de samba, bailó y "usó su encanto para impresionar a las muchachas más bellas que circulaban por el lugar".
La alegría de los festejos generó indignación entre los vecinos de la casa. "Yo gasté 250 reales (unos 160 dólares) en entradas para ver con mi familia el pésimo partido de la selección contra Bolivia, y ellos hacen fiesta con asado, bebidas y todas esas cosas. Estoy indignado", dijo el gerente de un restaurante vecino al lugar de la celebración.
El empate sin tantos ante el discreto equipo de Bolivia terminó con un abucheo generalizado de la hinchada que llegó hasta el estadio Engenhao, e hizo aumentar la presión por la destitución del técnico Dunga.
Ronaldinho, quien tuvo una actuación apagada en el partido, jugó el domingo en su nuevo equipo, el Milan, que cayó por 2-0 ante el Genoa y es penúltimo en la Liga italiana.