8 de noviembre de 2008
En una entrevista con la revista Glamour, la actriz de Moulin Rouge se sinceró y aseguró que en su relación con Cruise "mi trabajo era ponerme un vestido bonito y ser vista pero no oída".
Desde su divorcio con Tom Cruise, Nicole Kidman se caracterizó por su discresión y escuetas declaraciones al respecto. Pero en la última entrevista que dio a la revista Glamour, la protagonista de Moulin Rouge se sinceró respecto a sus sentimientos mientras estaba casada con el actor.
"Me sentía como una estrella sólo por asociación. Pensaba que no merecía estar ahí. Ibamos a los Oscar y pensaba, estoy aquí para apoyarlo", explicó y aseguró que por eso siempre trataba de pasar a segundo plano.
Y agregó: "Sentía que mi trabajo era ponerme un vestido bonito y ser vista, pero no oída".
La pareja se separó justo después de su décimo aniversario de matrimonio y tienen juntos dos hijos adoptivos, Isabella de 15 años y Connor de 13 años. Se habían conocido en el set de la cinta Días de Trueno e hicieron juntos otras dos películas: Un Horizonte Lejano y Ojos Bien Cerrados.
Ahora, en todo caso, Kidman se declara "más feliz que nunca" con su nuevo matrimonio con el cantante de country australiano Keith Urban con el que tiene una niña, Sunday Rose. "Amar nuevamente es una cosa hermosa", apuntó.
Su próxima película es la anticipada y épica Australia, dirigida por Baz Luhrman (Moulin Rouge y Romeo y Julieta) y que coprotagoniza con Hugh Jackman.