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4 de noviembre de 2008

ESPECTÁCULOS

Comentario: R.E.M y su sólida presentación en Santiago ante 10 mil personas

Hoy el grupo de Georgia se volverá a presentar en el Movistar Arena.

Mauricio Jürgensen R.


04/11/2008 - 01:20

Esto es una religión, un culto verdadero. Michael Stipe cierra los ojos y se lleva la mano izquierda a la oreja. Tiene los dedos encintados y la calma de los grandes. Suena Drive y las cuerdas de Peter Buck sostienen esa gran canción de Automatic for the people (1992).

Es un gesto bello, lleno de intención, la primera muestra de que este público, que lo esperó por años, nunca ha perdido la fe. R.E.M. finalmente está en Chile y la verdad es que pocos lo pueden creer.

En el aire hay una mezcla de emoción y tierna incertidumbre. Stipe no sólo busca sereno la respuesta de su público, como para ver si será la estrella en esta su primera noche en Chile: también sostiene su delgado cuerpo en el atril del micrófono, ensaya esos pasos espasmódicos que hasta ahora sólo vimos de lejos y saca esa voz reconocible a millas, el sello de una banda y de todo un género que encontró salida en estas canciones, en estos héroes del rock alternativo.

El grupo bordea la treintena, pero está sólido como una roca: Stipe, Mills y Buck todavía saben capturar la tensión eléctrica de The one I love (que el calvo líder cantó entre el público) y la dulzura dramática de Everybody hurts (el himno que humedeció los ojos de varios). Hay descargas de guitarra y baladas de cuerdas de nylon. Ruido y melancolía, furia y calma y tenían razón: R.E.M. es una banda enorme que todavía parece ensayar en el garage: no ha perdido la crudeza ni esa ética distinta, porque ha envejecido bien. Porque ellos todavía saben cómo ser las estrellas en una noche inolvidable como la de ayer.