20 de octubre de 2008
Con vestuario de época y pelucas, María Eugenia y su gemelo llegaron al palacio Concha en un carruaje tirado por caballos.
A la medianoche y cuando hasta los invitados estaban cansados de la espera, María Eugenia Larraín llegó junto a su hermano en un carruaje antiguo rodeada de una servidumbre vestida para la ocasión. La modelo se bajó y luego de guardar un absoluto silencio se dedicó a posar para toda la prensa apostada en el lugar. Luego agradeció la presencia de los medios y reitero su felicidad por el nuevo cumpleaños.
Desde las nueve de la noche comenzaron a llegar los invitados al "Baile de máscaras" que organizó la ex de Iván Zamorano. Lo extraño era que sólo eran máscaras lo que portaban los invitados, ya que el vestuario era como el de cualquier matrimonio de fin de semana.
La ausencia de figuras del espectáculo fue evidente. La llegada de Alejandra Alvarez, acompañada de su pareja y luego de Miguel Piñera y la modelo Belén Hidalgo fueron lo único que llamó la atención durante la primera hora y media de ingreso de invitados.
Ya sobre la hora, el ambiente se encendió con la llegada de Marlen Olivarí, quien no estaba invitada a la fiesta, pero venía en compañía de un joven artista nacional que hábilmente la invitó. La ex de Roberto Dueñas lucía un vestido de generoso escote, que mostraba su recuperada figura.
LA LLEGADA EN CARRUAJE
Kenita llegó al lugar en un vehículo junto a su hermano, pero una cuadra antes de entrar al palacio realizó el cambio a un carruaje de caballos blancos que tiraban un carruaje clásico. Los acompañaban, el conductor de los caballos y un asistente, que cumplían el rol de servidumbre de la modelo y su hermano.
Luego de llegar al frontis, Kenita bajó y saludo a los medios, para luego dar breves declaraciones. "Gracias a todos por venir, estoy muy contenta y espero que los atiendan bien también".
El cierre de la primera etapa de la llegada de Kenita fue el cumpleaños feliz, que cantó en compañía de algunos noteros y la música de fondo. Luego apagó las velas de una torta, que producto de la espera estaba muy a mal traer, para pasar a cambiarse de ropa a su tenida de noche.
LOS RUIDOS MOLESTOS
La amplificación del lugar y los cortes de circulación del barrio Concha y Toro tenían molestos a todos los vecinos. La molestia era evidente y el resultado fue la llegada de carabineros por denuncias de ruis molestos.
Al llegar al lugar y ver el evento, procedieron a conversar con los organizadores, quienes se comprometieron de forma inmediata a bajar el nivel del sonido. El problema se solucionó y la fiesta siguió como estaba planeada.