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26 de septiembre de 2008

ESPECTÁCULOS

Nine Inch Nails: "No puedo permitirme hacer un show que no sea perfecto cada noche"

Considerado un héroe del sonido alternativo de los 90, Trent Reznor habló de la ética de su banda considerada de culto y del cuidado show del 4 de octubre en el Movistar Arena.

Mauricio Jürgensen


26/09/2008 - 07:31

Nine Inch Nails es Trent Reznor y él es uno de los músicos más influyentes de las últimas décadas. Intermitente, polémico y últimamente prolífico, el tipo que ayudó a masificar el rock industrial es considerado un verdadero héroe del sonido alternativo de los 90. Responsable de dos imperdibles del rock americano de las últimas décadas -Pretty hate machine (1989) y The downward spiral (1994)-, el hombre detrás de NIN superó una larga reclusión por problemas de adicción para editar cuatro discos en tres años.

"Ahora puedo ver hacia atrás y darme cuenta que muchas de las cosas que pasaron antes tenían que ver conmigo. Con el miedo al trabajo, con la inseguridad. Ahora estoy mejor y eso es parte de volverme sobrio y viejo". Al teléfono desde Estados Unidos y a días de su debut en Santiago (sábado 4 de octubre en Movistar Arena, entre $ 13.500 y $ 33.000), Reznor dice que su inspiración viene del mismo lugar ("dolor, rabia, frustración"), pero que hoy el proceso de crear "es más fácil".

¿Ha cambiado también tu forma de trabajar?
Seguro. Hoy me siento lo suficientemente seguro como para liberarme de la presión. Grabar y terminar al final de la semana y editarlo al otro día como hice con The slip (2008) es algo que no había hecho antes. No estoy diciendo que esa sea la mejor forma, pero ha sido bueno para mí liberarme de los plazos de las putas disqueras o las estrategias de mercadeo.

Tienes fama de perfeccionista. ¿Cómo manejas eso con la mayor regularidad que publicas hoy?
Esa es una justa descripción mía. Sólo me he dado cuenta que no tengo que tomarme tanto tiempo para convencerme que las cosas están bien hechas como para editar un disco. Donde sí sigo siendo un perfeccionista es en el diseño del escenario, en el diseño del show. Mi misión es que la próxima banda que veas se vea ridícula. No puedo permitirme hacer un concierto que no sea perfecto cada noche.

Se te considera un músico influyente. ¿Estás de acuerdo con ese término?
Me halaga escuchar eso, pero no gasto mucho tiempo  en pensar cuán influyente pude haber sido. Sí estoy orgulloso de cómo hemos llevado la carrera de Nine Inch Nails en los últimos años. La distribución de los discos, las descargas gratuitas por internet, todo lo que quieren los fans.

"Para mí es algo sencillo", dice. "Por ejemplo, si diseñas una polera de tu banda, quiero que no se haga mierda cuando la laves. Quiero estar seguro que eso no va a pasar. Esos son detalles potentes desde la perspectiva de un fan. No creo que muchas bandas, y ciertamente tampoco los sellos, piensen en qué es lo que quieren los fans. Cómo son tus seguidores, qué los divierte. Tú tienes que hacerlo  divertido para ellos, entretenido. Hay que tratarlos con respeto. Es lo mínimo".