16 de abril de 2008
La agrupación, integrada por dos de los músicos originales de The Doors, deleitó a los fanáticos de la mítica banda con un repertorio plagado de clásicos.

Miles de fanáticos vibraron con los temas de la banda.
Con la figura de Jim Morrison rondando en todo momento la cabeza del público, se presentó esta noche sobre el escenario del Teatro Caupolicán Riders on the Storm, banda cuyo nombre suena a tributo -el título corresponde a uno de los temas más conocidos de The Doors- pero es mucho más que eso, ya que en su formación se encuentran dos de los músicos fundadores de la agrupación formada en California a mediados de los 60, el guitarrista Robbie Krieger y el tecladista Ray Manzarek, quienes junto a Angelo Barbera en el bajo y Ty Dennis en la batería, crearon la atmósfera perfecta para que el cantante Bret Scallion diera vida a los temas que alguna vez fueron interpretados por la legandaria voz y los míticos movimientos de Morrison.
Pasadas las 21 horas, los cinco músicos se subieron al escenario desatando la euforía de los 4.000 fanáticos presentes quienes revivieron la sicodelia de la que alguna vez fueron contemporáneos o conocieron décadas después. Un concierto que unió distintas generaciones en busca de un mismo objetivo: oir en vivo de la mano de sus intérpretes originales -solo falta el baterista John Densmore y el fallecido Morrison-, temas como Love me Two Times o Break on Through, que fueron los primeros de la noche e hicieron automáticamente entrar al público, con el pie sobre el acelerador, a un concierto que no perdonó ni un segundo de quietud, desplegando oficio con cada una de las ejecuciones de los músicos, resaltando en especial Kriegger y Manzarek y sus más de 40 años tras aquellas melodías que hace décadas fueron inmortalizadas.
Scallion, vestido de riguroso negro con pantalón de cuero y camisa semiabierta al estilo "Morrison", tuvo claro desde el inicio que aunque su voz interpretaba las canciones, era la presencia de los ex The Doors la que causaba la devoción de los asistentes, que durante las poco más de dos horas que duró la presentación corearon en todo momento temas como Touch Me, L.A. Woman, When the Music's Over y Waiting for the Sun.
Acorde con la tradición, la banda hizo una despedida falsa que los tuvo minutos después de vuelta sobre el escenario para rematar lo que había sido un concierto plagado de "clásicos", con dos de los temas emblema de la agrupación estadounidense: Riders on the Storm y Light my Fire, algo así como el himno de una generación que hoy volvió a sonar, como despedida perfecta para sus seguidores.