28 de julio de 2008
La cantante británica descargó su ira con una muralla a la que le propinó puñetazos. Amy, con la mano ensangrentada, se sacó una uña y le dio más golpes a uno de sus guardaespaldas.

El padre de la cantante británica Amy Winehouse, insistió ayer que su hija estaba bien, horas antes de que ella golpeara una pared y explotara en llanto en plena calle.
La perdida Amy, de 24 años, dejó ver su puño sangrando en público por primera vez. La estrella terminó por sacarse una uña e incluso golpeó a sus propios guardaespaldas.
Con su cara desvastada por la condición de impétigo que aún sufre, Amy descargó su rabia dentro de Camden, Norte de Londres, ayer muy temprano. Luego del primer puñetazo, ella volvió a golpear en la ciudad a la estrella de “El Gran Hermano” Aisleyne Horgan-Wallace.
Un transeúnte dijo: "Con su pálido rostro y su manchado maquillaje, ella parecía que hubiese salido del video clip 'Thriller' de Michael Jackson".
Pero, su padre Mitch, insistió más tarde en el diario británico The Sun que "Amy está mejorando".