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17 de octubre de 2008

CULTURA

Inauguran exposición con estatuas de ciudad romana de Herculano

La ciudad arrasada por el volcán Vesubio en el 79 D.C. reúne su rico legado en una muestra en Nápoles que abrió hoy.

Ansa


16/10/2008 - 17:02

Vista general de la ciudad de Herculano.

Vista general de la ciudad de Herculano.

Una espectacular exposición con 150 estatuas de mármol y bronce, que celebra la grandeza de Herculano, la ciudad sepultada bajo toneladas de cenizas del  Vesuvio en el año 79 de la era cristiana, se inauguró hoy en el Museo Arqueológico de Nápoles y permanecerá abierta hasta el 13 de abril de 2009.

Se trata de una ocasión única para repasar un momento de la historia narrado por un centenar y medio de estatuas, llegadas casí íntegras hasta nuestros días, gracias a la lluvia de ceniza que encapsuló por 17 siglos la vida de una de las ciudades más ricas y bellas del Imperio romano.

No es que Herculano, en realidad, fuese más hermosa que otras de la antiguedad, sólo que raras veces una ciudad ha preservado su belleza a través de tantos siglos sin conocer el vandalismo de los ladrones y profanadores de tumbas que asolaron otros tesoros de la Civilización.

Fue en 1711 cuando un príncipe austríaco descendió con una cuerda en un pozo y se encontró en medio del teatro romano de la ciudad y con este hallazgo inesperado comenzaron las excavaciones sistemáticas ordenadas por los reyes borbónicos de Nápoles que prontamente expropiaron la zona y acumularon los tesoros encontrados en el Museo Arqueológico.

Con diversas pausas debidas a problemas políticos y económicos, los arqueólogos continuaron excavando durante tres siglos los restos de Herculano y en los últimos años, gracias a una generosa donación de la Fundación Packard, los hallazgos se han ido multiplicando y el último de todos, un gran ajuar de  telas, ocurrido en julio de este año, forma también parte de esta exposición que se considera la más importante del año del sur de Italia.

Instalada en el atrio del Museo, que de ahora en adelante en lugar de recibir a los visitantes con boleterías, librerías y negocios de souvenirs será el ámbito para extraordinarios eventos como este, la exposición asombrará por la belleza y la monumentalidad de las estatuas.

Algunas ostentan dimensiones más grandes que las humanas como la de la diosa Demetra, la madre tierra, de mármol blanco y 1,88 cms., y de mirada absorta y exquisito ropaje, encontrada el 21 de abril de 1997 en la Villa de los Papiros, la más rica de la ciudad, así llamada por la extraordinaria biblioteca de  papiros que aún espera ser restaurada, o como la Pallas Atenea de dos metros, encontrada en el mismo lugar pero casi dos siglos y medio antes, en 1752.

Algunas son ya famosas como el Sátiro durmiente de bronce, siempre de la Villa de los Papiros, verdadero yacimiento estatuario con un centenar de piezas a cada cual más perfecta, o el Mercurio (o Atleta) sentado o el Apolo, porque pertenecen a la colección permanente del museo.

Pero otras provienen de los depósitos y algunas más acaban de ser debida y rápidamente restauradas al haber sido encontradas en las recientes campañas de excavaciones.

La exposición va degradando en luz y en amplitud en las tres  salas que ocupa: las estatuas monumentales son iluminadas con luces restallantes que resaltan la blancura del mármol y evidencian los restos de pintura que originalmente las cubrían mientras en la siguiente se ubican las esculturas de bronce con  sus verdes brillantes y los frescos (no podía faltar el Aquiles  y Quirón, perfecto ejemplo de pintura pompeyana), los frisos y los relieves mientras en la semipenumbra de la última se asiste al drama de la ciudad embestida por la furia del Vesuvio.

Aquí, en efecto, se hallan las siluetas de 300 habitantes de Herculano que se refugiaron en la playa esperando una nave salvadora y en cambio fueron sepultados por una lluvia de fuego y cenizas que durante siglos los conservaron intactos, junto a sus pertenencias, hasta que fueron descubiertos en la penúltima década del siglo pasado.