16 de octubre de 2008
Juan Carlos Tabío, quien dirigió a Jorge Perugorría y Vladimir Cruz en el éxito de 1994, lanzó en España "El cuerno de la abundancia".

El elenco de "El cuerno de la abundancia", durante el lanzamiento.
El cineasta cubano Juan Carlos Tabío está convencido: "Lo de pobres pero felices no existe. Para realizarse, el ser humano necesita una base económica". Y eso intentan conseguir los personajes de la comedia "El cuerno de la abundancia", el nuevo trabajo del codirector de "Fresa y chocolate", presentado hoy en Madrid.
"El cuerno de la abundancia" vuelve a reunir por primera vez en una película a Jorge Perugorría, Mirtha Ibarra y Vladimir Cruz, los protagonistas de aquel clásico del cine cubano que Tabío dirigió en 1994 junto al fallecido Tomás Gutiérrez Alea y que abrió camino a la cinematografía cubana en el mercado internacional.
Esta vez el director de "Lista de espera" (2000) y "Aunque estés lejos" (2003), cuenta la historia de todo un pueblo ilusionado con una herencia multimillonaria destinada a todos los que tengan por apellido Castiñeiras.
Los enredos y el desparpajo típico cubano marcan una trama centrada en Bernardito (Perugorría), que ni siquiera tiene un espacio de privacidad para hacer el amor con su mujer, con muchas similitudes con "Bienvenido Mister Marshall" (1953), del español Luis García Berlanga.
"Lo mismo que ocurría en ese pueblo, que la gente esperaba el milagro para resolver su vida práctica cotidiana, sucede aquí. La España de la época pre-Marshall tiene muchos puntos de contacto con la Cuba de hoy", aseguró Tabío, declarado admirador del cineasta español.
La historia está basada en hechos reales. Es cierto que muchos cubanos sueñan con posibles herencias que los sacarían de la pobreza. Tabío lo llama "lo real maravilloso". "La gente se lo cree y hay herencias reales que pueden ser. Es algo surrealista, pero está en la realidad".
"Mientras más penurias, más anhelos y aspiraciones tiene la gente", explicó Tabío, que definió la historia como una metáfora de lo que ocurre en su país a mayor escala. "Cuando uno tiene una casa que se está cayendo, no puede conseguir una felicidad desde el punto de vista espiritual".
Vladimir Cruz coincidió con esta valoración: "Tantos años de crisis económica severa han influido en los valores de la gente. Hace que la gente se obsesione por cosas materiales, por el dinero".
Tabío no quiso entrar en interpretaciones políticas. "Hay referencias directas a la realidad cotidiana actual. Pero el espectador tiene que armar su propia película y sacar sus propias conclusiones. El arte es polisémico. Estamos hablando de Cuba, pero estamos tratando de hablar del universo".
La coproducción hispano-cubana se estrenará en España el 24 de octubre. En Cuba se presentará en el Festival de La Habana en diciembre y luego recorrerá hasta catorce países, entre ellos Chile, México, Argentina, Uruguay, Francia y Bélgica.
Pero tanta distribución es extraordinario para una película latinoamericana. "Lamentablemente estamos en un mundo unipolar, en el que más del 90 por ciento del cine que se ve es de Hollywood", señaló Tabío.
"Las películas que se hacen en Latinoamérica no se ven en Latinoamérica. Ese es un problema de todos nuestros países. No vemos las películas que hacemos. En todo el mundo se ve cine americano", se quejó también Perugorría.