13 de agosto de 2008
El cantante lírico, una de las voces masculinas más aplaudidas del momento, cautivó en el Rossini Opera Festival, en la ciudad de Pesaro.
"Príncipe del belcanto", "tenor y seductor", "Flórez romántico", "Recital excepcional", son algunos de los titulares que la prensa de la ciudad italiana de Pesaro dedicó al concierto del tenor peruano Juan Diego Flórez el sábado, en ocasión de la apertura del Rossini Opera Festival.
Un coro de alabanzas, por ahora a nivel local, que se repite de diario en diario, desde Il Resto del Carlino al Corriere Adriatico e Il Messaggero.
Il Resto del Carlino habla de "Flórez romántico" con "entusiasmo en teatro" y "beneplácito en la plaza", donde se transmitía en directo el concierto con una participación de público que superaba las tres mil personas, mil sentadas y dos mil de pie.
"Evento estrepitoso... que confirma el rol mítico del tenor, protagonista de todas las pasiones melodramáticas", dice el artículo, que se explaya sobre la apostura física de Flores: "Buen mozo, morocho, ágil, sonriente, simple y alegre, a quien le sientan todos los trajes, que posee una desenvoltura actoral y una presencia escénica excelentes y sobre todo canta divinamente".
Y agrega: "Con él, el tenor ha vuelto a ser el héroe de la escena rossiniana porque sabe expresarse con creíble pasionalidad, virtuosismo canoro y agilidad técnica", y concluye que "nadie en Pesaro se sustrajo a la seducción de su voz".
Il Corriere Adriático, el segundo diario local, define a Flórez "príncipe del belcanto en la dilatada extensión del tenorismo de gracia protorromántico", y elogia "el fraseo elegante y estilizado, la voz plena y luminosa, la vocalidad llevada a las alturas más vertiginosas del pentagrama".
Para Il Messaggero, diario romano con vocación nacional que aparece también en ediciones locales, el concierto de Flórez "fue mejor que una ópera, fue uno de esos eventos extraordinarios e irrepetibles que ocasionalmente brinda el Rossini Opera Festival a los melómanos".
El tenor peruano demostró que "además de las capacidades comunes posee esa cualidad extra que no se adquiere ni con el estudio ni con la técnica. Flórez y el belcanto son la misma cosa y nunca en treinta años de festival hemos escuchado un tenor con esta voz, este color, esta agilidad y esta desarmante naturalidad", comentó.
Y concluye: "Incluso en las partituras más difíciles (y La donna del lago y Guillermo Tell ciertamente lo eran), el príncipe de la ópera sabe regalar una emoción adicional al público, que lo aplaudió a rabiar durante más de diez minutos", finalizó.