24 de julio de 2008
El director de la cinta nacional All Inclusive aborda los beneficios que le traerá el hecho de que el estudio Lionsgate comprara los derechos para distribuir el filme en el extranjero.
La historia de reencuentro de una familia disfuncional. Un padre frustrado, una madre que se siente abandonada, una hija recién separada, un hijo adicto a los videojuegos y una hija rebelde son los ejes que dan vida a la cinta chileno-mexicana All Inclusive (Todo Incluído), de Rodrigo Ortúzar. Aún no estrenada en nuestro país, la película se alza como una fuerte nueva apuesta de la cinematografía latina en el mercado internacional, al haber sido sus derechos para Estados Unidos recientemente adquiridos por los afamados estudios independientes canadienses -fundados por Robert Altman- Lionsgate.
Según informaciones aparecidas en la revista Variety, la empresa también adquirió los derechos de Canadá y Puerto Rico, así como el manejo de las ventas de la cinta para televisión y videos. De igual forma, el trato considera la venta de los derechos de la película en Chile y México a Universal Pictures, donde la empresa argentina FilmSharks aparece como encargada de manejar las ventas internacionales.
"Nosotros tenemos unos socios americanos que tienen un vínculo muy cercano con Lionsgate y por otro lado tenemos un agente de ventas que en Cannes también les mostró la película, entonces por dos lados al mismo tiempo esta llegó, les gustó y tomaron la decisión de adquirirla, cosa que no sucede mucho ya que ellos no tienen muchas cintas latinas en su catálogo. Para nosotros es una gran oportunidad y una muy buena puerta de entrada a un mercado interesante", comenta a LaTercera.com su director.
Y agrega, "por el otro lado la tomó Universal que la va a estrenar pronto en México con 250 copias y de ahí salta inmediatamente a Chile. Lo importante de esto, es que se abre una puerta de distribución, no sólo para mi película sino para el cine chileno en general, que no se habia abierto nunca".
El creciente interés demostrado en el mercado norteamericano por las cintas latinas se debe en buena parte, al rotundo éxito obtenido por la película mexicana La Misma Luna (2007), de Patricia Riggen. Una emotiva historia sobre un niño que cruza ilegalmente la frontera de México y Estados Unidos en busca de su madre, que trabaja indocumentada en Los Angeles. La Misma Luna ostenta hasta hoy el título a la cinta en español más exitosa estrenada en los cines de Estados Unidos.
De igual forma, la buena recepción de otros filmes de habla no inglesa como la española El Orfanato, de Juan Antonio Bayona, y la mexicana El Laberinto del Fauno, de Guillermo del Toro, han ayudado a cimentar este verdadero boom por las producciones latinas.
LA HISTORIA
Luego del estreno en 2004 de su ópera prima, Mujeres Infieles, el director Rodrigo Ortúzar realizó, a través de su productora Jazz Films, esta segunda película que cuenta con un elenco internacional entre los que se cuentan las chilenas Valentina Vargas y Leonor Varela, y los mexicanos Jesús Ochoa (Entre Pancho Villa y una Mujer Desnuda), Ana Serradilla (El Brindis), Martha Higareda y Jesús Zavala.
La cinta que se rodó entre mayo y junio de 2007 en México (Playa del Carmen, Tulum y Puerto Morelos) y Chile, es la historia de una familia que intenta olvidar sus diferencias reuniéndose en un resort hotelero donde está, como el nombre de la película indica, "todo incluído".
El guión es trabajo de los chilenos Julio Rojas (En la Cama, de Matías Bize) y Paula del Fierro (Mi Mejor Enemigo, de Alex Bowen).