11 de julio de 2008
Por años Esther Hoffe, ex secretaria de Max Brod, guardó celosamente los escritos del autor checo. Un año después de su muerte, el gobierno israelí asegura que no permitirá que éstos salgan de su país.

Franz Kafka.
Antes de su muerte por tuberculosis en 1924, Franz Kafka pidió a su amigo y albacea Max Brod quemar todas sus obras. Sin embargo, Brod hizo todo lo contrario: publicó los trabajos del autor e hizo famoso al escritor checo más importante del siglo XX.
Tan famoso que el crítico Harold Bloom dijo en una ocasión, "desde una perspectiva puramente literaria, ésta es la época de Kafka, más incluso que la de Freud. Freud, siguiendo furtivamente a Shakespeare, nos ofreció el mapa de nuestra mente; Kafka nos insinuó que no esperáramos utilizarlo para salvarnos, ni siquiera de nosotros mismos".
Pese a que el autor no escribió una gran cantidad de obras: sólo tres novelas, una novela corta y unos cuantos relatos breves, por décadas se rumoreó acerca de la existencia de una serie de textos "perdidos" del autor de La Metamorfosis, los que hasta el año pasado se habrían encontrado en manos de la ex secretaria de Brod, Esther Hoffer, en su vivienda de Israel, y que ahora pertenecerían a sus herederas, Ruth y Hava.
DESTINO DEL LEGADO
El recorrido de los escritos comienza en 1939 cuando Brod, en un intento por escapar de los nazis, abandona Praga y viaja junto a su esposa hacia la ciudad israelí de Tel Aviv.
En 1961, tras las peticiones de la familia del escritor, Brod entrega parte del legado a la Biblioteca Bodleian en la Universidad de Oxford, sin incluír en aquella selección el manuscrito de El Proceso, la que Brod mantuvo en su poder aduciendo que había sido un regalo de su amigo. Décadas después, Hoffe vendería aquella obra cumbre del escritor por unos dos millones de dólares.
En 1968 Esther Hoffe recibió el legado de la obra kafkiana tras la muerte de Brod y aunque guardo excesiva reserva hasta sus últimas días, las dudas caen fuertemente sobre si efectivamente la mujer mantuvo por décadas en su poder textos claves de la obra del autor o en realidad eso desapareció.
Tras la muerte el año pasado de Hoffe, la posibilidad de que aquel "misterioso" archivo, que incluiría documentos, bosquejos, postales, escritos y objetos personales del autor, mantienen en suspenso a fanáticos y especialistas de la obra del checo, la que de existir iniciaría una serie de polémicas relativas al lugar donde debería descansar aquel legado.
Por el momento Israel ya se ha pronunciado, advirtiendo que evitará por todos los medios la salida de los escritos de su territorio.
"Pondré todo mi empeño para que ningún material que tenga que ver con Kafka salga de nuestro país", dijo el director del Archivo Nacional, Jehoshua Freundlich, al periódico Haaretz en su edición de hoy.
MAL CUIDADO
Pese a los datos manejados, existen dudas sobre si Hoffe conservó el legado de Kafka. Esto debido a que en más de una ocasión fue acusada por el gobierno israelí de traficar con estos documentos. Es más, en una oportunidad la mujer fue arrestada en el aeropuerto Ben-Gurion de Tel Aviv bajo dicho cargo, luego que la policía encontrara en su equipaje el diario personal y algunas cartas del escritor.
De igual forma, en la década de los 80, la ex secretaria vendió a la editorial alemana Artemis y Winkler el diario de Brod, sin embargo, éste nunca llegó a manos de sus compradores. La batalla legal entre la editorial y las herederas de Hoffe, Ruth y Hava, aún continúan.
A todo esto se suma el mal cuidado en el que podrían encontrarse los documentos de existir, debido a las malas condiciones del departamento en que la mujer vivía, lo que fue descubierto hace dos años cuando el servicio de sanidad debió intervenirlo debido a las constantes quejas de los vecinos por el exceso de animales y mal olor que se desprendía del inmueble. En aquella ocasión a Hoffe se le pidieron los documentos pero ella, una vez más, se negó a entregarlos.