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29 de junio de 2008

CULTURA

La colorida magia de El Peneca se toma la Biblioteca Nacional

Celebrando los 100 años de su nacimiento, las portadas de una de las más importantes revistas infantiles chilenas se exhiben desde el próximo 3 de julio.

Alejandra Zúñiga C.


27/06/2008 - 15:28

Un semanario ilustrado para niños "con material abundante, sano, ameno y variado". Así decía la publicidad de El Peneca, revista creada en noviembre de 1908 por editorial Zig-Zag y que actualmente cumple 100 años. 

Por eso, la Biblioteca Nacional exhibirá desde el 3 de julio y hasta el 8 de agosto, la muestra El Peneca, una revista para niños de 1 a 100 años, donde se expondrá el legado de una publicación que marcó a varias generaciones de niños, y también muchos adultos, que encontraron en sus páginas una mezcla perfecta de entretención, arte y enseñanza.

Fundada por Enrique Blanchard Chessi, fue luego dirigida por el sacerdote Emilio Vaisse (Omer Emeth), que convierte a la revista en la más importante del país; sin embargo, fue con Elvira Santa Cruz, más conocida como Roxane, con quien a partir de 1921 la revista comienza su etapa de gloria y eleva su tiraje desde un promedio de seis mil ejemplares a 240.000. Todo un éxito para la época.

Elvira Santa Cruz había estudiado sociología y era reconocida por sus fuertes convicciones sociales, donde el feminismo y la protección de la infancia eran sus banderas de lucha constantes. Publicó en 1916 la novela Flor Silvestre, que ha servido como texto educativo para la enseñanza del español en Estados Unidos y Francia, por eso, cuando se le ofrece la dirección de la publicación, su respuesta fue directa y acorde a su estilo, "mi espíritu está más dispuesto a fundar una revista revolucionaria, y no una revista para niños". Las circunstancias con el tiempo dirían todo lo contrario.

"En todo espíritu de mujer hay gérmenes de madre y de maestra. Y en esta revista podía yo, dar expansión a estas disposiciones latentes. Y fue así, como a los pocos meses de dirección, este trabajo me apasionaba", confesaría tiempo después sobre la publicación que bajo su alero pasó de tener aires elitistas a defender la idea de que todos niño, sin excepción, debía tener la posibilidad de comprarla y leerla.

En 1932, Roxane invita a trabajar como dibujante de la revista a su sobrino Mario Silva Ossa, conocido como Coré, inaugurándose así la etapa más exitosa de la publicación, que ya impresa en colores, comienza un fructífero periodo en el que los textos, las ilustraciones y los temas llegaron a su mayor calidad.

Del periodo de colaboración entre Roxane y Coré son los ejemplares más recordados de El Peneca y de aquella época es también la estética que hasta hoy se recuerda como clásica, la cual logró tal importancia en la historia chilena, que escritores de renombre como Jorge Teillier, Enrique Lihn, Germán Marín, Adolfo Couve y Volodia Teitelboim la citan como una influencia que marcó en forma indeleble su infancia.

En 1950, sin embargo, comenzaría el derrumbe de este verdadero imperio infantil. La muerte de su más emblemático dibujante, Coré, arrollado por un tren, en un episodio que siempre estuvo teñido por la duda de si fue un suicidio, marcó el futuro de la publicación. 

Un año después de aquella tragedia, Roxane renunció a la dirección de la revista. Sin sus nombres claves, El Peneca no volvió a ser lo mismo, llegando a su final en octubre de 1960, con un total de 2.705 ejemplares editados.

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