15 de junio de 2008
El fin de los tiempos es la película donde el director muestra a una familia que huye de una epidemia de suicidio colectivo, y asegura que "esta cinta es como el día del juicio final".

Días antes del estreno de El fin de los tiempos, Nueva York estaba tapizada de carteles anunciando la última cinta del director M. Night Shyamalan, hombre acostumbrado a dejar temblando a la audiencia con sus thrillers sobrenaturales. Ahora también busca ese objetivo, con un filme plagado de escenas que exacerban la paranoia estadounidense post 11 de septiembre.
A los 37 años, este cineasta de origen indio y autor de películas como Sexto sentido, El protegido y Señales, siente que por fin hizo una obra con cierto relajo. "Esta fue la película más divertida de filmar", dice el director a La Tercera, mientras se acomoda en un sillón del Hotel Ritz-Carlton, en plena Sexta Avenida. "Los otros fueron una verdadera tortura", agrega, quizás aludiendo a que su anterior película, La dama en el lago, fue bastante maltratada por la crítica.
Para la cinta -que se estrenó ayer en Chile, con 41 copias- Shyamalan, famoso por no ser modesto, tiene sólo buenas palabras. "Me gusta compararla con Los pájaros, de Alfred Hitchcock", agrega con total naturalidad.
La idea original de El fin de los tiempos le vino mientras conducía por una carretera. "Me dije: ¿Qué pasaría si la naturaleza se volviera contra nosotros? La paranoia que existe en las familias de Estados Unidos se refleja en la cinta. Si se hubiera hecho antes del 11 de septiembre, la idea de la locura no sería tan fuerte".
En la trama, una toxina que se transmite a través del viento afecta a las neuronas de las personas, las enloquece y comienza a provocar suicidios masivos en todo el país. La acción empieza en las grandes urbes, como Nueva York. Al comienzo, claro, se le asocia hasta con ataques terroristas. Aún así, Shyamalan busca algo más simple y proclama: "Sólo quiero que el espectador no esté tranquilo en su asiento".
El actor Mark Wahlberg (Los infiltrados) es Elliot Moore, un profesor de ciencias que vive alejado de las grandes ciudades e intenta entender cómo se produce el mal y así poder salvar a su familia. Junto a su esposa Alma (Zooey Deschanel), con la que vive una seria crisis familiar- y su pequeña hija conforma el hilo conductor de la historia. Los tres huyen del suicidio colectivo, a la vez una parábola del ánimo del país más poderoso del mundo. Junto a ellos, también participa el actor de origen colombiano John Leguizamo (Carlito's way), quien es un profesor de matemáticas amigo de la familia.
"Creo que nuestra responsabilidad como seres humanos sobre lo que está ocurriendo en el mundo y en el país está expuesto en la película. En la cinta, además, se alude a que todo esto es como un día de juicio final", dice Shyamalan. Y agrega: "Me pareció que el género de fin del mundo estaba bien para mí, pero también rescato que El fin de los tiempos es sólo la historia de una familia tratando de sobrevivir y aprendiendo a amarse. Mi objetivo básico era hacer una película de ritmo rápido, en la que el público experimentara paranoia sobre sucesos extraños".
Y acerca del componente terrorífico, afirma: "Creo que lo que realmente asusta en el filme es que la gente comienza actuar en la forma opuesta a como debería ser. El comportamiento inexplicable siempre perturba y la cinta está plagada de situaciones atípicas, comenzando por el suicidio. Lo que mantiene a la especie es el instinto de alejarse del peligro. Pero si sacas eso, ¿qué sucede? Todo es cuesta abajo".
Ante la expectativa de lograr un éxito como el de Sexto sentido, el director intenta aislarse: "Cuando haces cine sientes todo el tiempo la presión, pero aún así creo que no hay que estar pendiente de si el público va a amarte o no. Uno al final cuenta su historia".