12 de junio de 2008
Los Cronocrímenes, filme que se estrena en España, es la última cinta hispana del género que causa admiración en Estados Unidos, y que ya prepara su remake.
Si usted considera que el terror asiático era la última palabra del género, olvídese. Después de los paupérrimos remakes hechos por Hollywood y de los cada vez más discretos exponentes venidos desde Asia, una marea de terror español que se ha consolidado en Festivales ahora aterriza en Hollywood por la puerta ancha.
Primero fue El orfanato, la estupenda cinta de niños y fantasmas la que, apadrinada nuevamente por Guillermo del Toro, de la que se anunció que tendrá su versión en Hollywood luego de ser el filme más taquillero el año pasado en su país, con la producción del estudio New Line. Luego fue el turno de Rec, un filme del especialista Jaume Balagueró sobre un extraño virus que se desata en un edificio de Barcelona y que transforma en vampiros zombies a todo el que entra en contacto con los apestados, cuya propuesta despertó el interés de la productora Screen Gems que bajo el título Quarantine estrenará en octubre con Jennifer Carpenter (La hermana de Dexter de la serie homónima) como protagonista.
Y ahora se anunció que Los cronocrímenes, el último éxito peninsular el que será versionado por la siempre poco ocurrente maquinaria hollywoodernse. Los derechos de la cinta del debutante Nacho Vigalondo, la que luego de una muy exitosa pasada por festivales se apresta a estrenar en su país (27 de junio), fueron comprados por United Artist, quienes en conjunto con la productora de Tom Cruise, Cruise/Wagner, se harán cargo del proyecto con Steve Zaillian como productor (La lista de Schindler)y Timothy Sexton de guionista (Children of men).
Los cronocrímenes, que en inglés se llamará Timecrimes, relata la historia de un hombre que accidentalmente viaja en el tiempo y regresa al pasado, donde se encuentra consigo mismo, una chica desnuda en medio del bosque y un extraño individuo con la cara cubierta por un vendaje de color rosa y armado con unas tijeras. El filme este fin de semana se preestrenó en un avión a 27.000 metros de altura, y tiene además un juego interactivo en internet que ha causado sensación en los usuarios hispanos.
Estos recientes remakes más el estreno de los filmes originales en Estados Unidos, dan cuenta de la buena salud del terror español, el que tiene antecedentes ilustres en la producción de clase B, con Jess Franco y sus filmes erótico-terroríficos, y Narciso Ibáñez Serrador, considerado el maestro del género en España, quien en 1976 produjo un filme emblemático del género: ¿Quién puede matar un niño?.
Historias sobrenaturales, el peso de la religión (o la ausencia de ella), un uso dramático del paisaje y un solidez natrrativa que no permite golpes efectistas para asustar al espectador, son algunos de los rasgos que caracterizan a esta reciente producción, cuyo mejor indicativo es que varios de los exponentes más prominentes del género, ya ruedan en Hollywood.
Es el caso de Juan Carlos Fresnadillo, quien luego del éxito de Intacto, fue convocado personalmente por Danny Boyle para hacerse cargo de la segunda parte de Exterminio. Y el mismo Alejandro Amenábar, quien debutó en el mercado angloparlante con Los Otros, también producido por Tom Cruise. En este panorama la presencia de Del Toro es crucial, ya que el mexicano activó el género (dirigió El espinazo del diablo en 2001) avalando a jóvenes directores, y gracias a su propio éxito en Estados Unidos, pavimentó el camino para sus colegas. Algo parecido al propio Balagueró, quien realizó la coproducción Frágiles con reparto hollywoodense, liderado por Calista Flockhart.
Con sus películas estrenadas comercialmente en Estados Unidos (Darkness, de Balagueró, recaudó en 2004 US$22 millones de dólares), y los anuncios de remakes, no hay duda que el terror español goza de buena salud. Un detalle que lo avala definitivamente es que El orfanato se ha convertido sorpresivamente en uno de los éxitos del año en Chile, ya que hasta la fecha lleva acumulados 110.000 espectadores desde su estreno el 30 de abril. Para confiar en que no todo está perdido en el vapuleado arte de asustar a los espectadores.