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7 de mayo de 2008

EDUCACION

Laboratorios virtuales elevan el rendimiento de los alumnos en ciencias

La tecnología se ha introducido en las salas de clases, pero por sí sola no aumenta los resultados.

Katerinne Pavez


05/05/2008 - 09:26

70 escuelas aplican desde este año el método Atenea.

70 escuelas aplican desde este año el método Atenea.

Un profesor pregunta a sus alumnos si creen que la temperatura de un cubo de hielo mientras pasa del estado líquido al gaseoso aumenta o se mantiene. Los estudiantes votan, luego discuten y tras el intercambio de ideas vuelven a votar.

Luego, el profesor, mediante un software, aumenta la temperatura a un cubo de hielo virtual que se está proyectando en una pantalla. Mientras éste se derrite y pasa a evaporarse, los niños pueden ver que la temperatura se mantiene constante.

Esta misma escena se ha replicado en 70 escuelas a lo largo del país y seguirá repitiéndose en muchas más. Es el proyecto Atenea del Instituto de Informática Educativa de la Universidad de La Frontera.

Su coordinador, Gerardo Moenne, cuenta que la metodología que se aplica proviene del modelo japónes HEI (Hipótesis, Experimentación e Inducción) al cual se le ha agregado tecnología como computadores y proyectores, para crear experimentos virtuales.

El sistema ha permitido a escuelas que no siempre tienen los recursos para hacer experimentos en laboratorios tener una clase de ciencias más empírica. Y también ha permitido subir el rendimiento de los alumnos hasta en un 15%.

A través de la demostración virtual de experiencias científicas, los estudiantes pueden manipular las variables en un programa y conseguir resultados distintos. Lo mejor de este sistema es que el experimento se puede pausar, retroceder y volver a repetir.

Atenea es uno de los cuatro proyectos que el programa Enlaces del Mineduc espera masificar y que se encuentra probando durante este años en distintos establecimientos, inviertiendo para ello 4 mil millones de pesos. Lo otros tres pertenecen al centro Comenius de la Usach en Matemáticas, a la Universidad Católica de Valparaíso en lenguaje y a Eduinnova de la UC.

En lo que las investigaciones internacionales coinciden es que la tecnología por sí sola no tiene incidencia en el rendimiento de los estudiantes. Por esto, cada uno de estos proyectos incorpora un cambio en la forma en que el alumno enfrenta el aprendizaje de las ciencias. Ya no se trata de un saber para los más capacitados, sino de un conocimiento que cualquiera puede aprender.

Y los profesores ya no son los que saben todo, sino los mediadores de los descubrimientos de los alumnos. La idea es seguir avanzando, ya que por ejemplo, en la última medición PISA, Chile obtuvo un buen rendimiento en la prueba de ciencia a nivel latinoamericano, pero aún está lejos de los referentes mundiales.

APRENDIZAJE INTERACTIVO
Otro modelo exitoso es el que utiliza la empresa Arquimed, con alumnos de quinto y sexto básico. Mediante el uso de tecnología como pizarras electrónicas o sensores de temperatura, el año pasado consiguieron aumentar en un 8% promedio el rendimiento escolar de 10 escuelas en ciencias, llegando en algunos cursos al 28% de logro. Sebastián Miranda, su director, cuenta que en estos momentos se están ampliando a 50 escuelas de todo el país.

Este proyecto se aplica en la escuela Fray Camilo Henríquez de San Joaquín. Su director, Gonzalo Santander, señala que además del rendimiento, la conducta de los niños ha mejorado y el gusto por las ciencias ha aumentado.

Aún cuando el uso de tecnología es un atractivo más para la enseñanza de las ciencias, no es todo. Mauro Sitngo, encargado de Enlaces del Mineduc, cree que estas estrategias son exitosas no sólo por usar medios digitales, sino también porque "consiguen que los niños se cuestionen y se sientan como científicos".

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