29 de abril de 2008
Análisis del Consejo Superior de Educación revela también que institutos profesionales presentan los mayores índices de abandono.
Entrar a la educación superior es el primer paso. El siguiente es mantenerse en la carrera. En esta segunda etapa ha fallado, al tercer año, el 40% de quienes entraron a la universidad, el 60% de quienes lo hicieron a un Instituto Profesional y el 32% de los que escogieron un Centro de Formación Técnica.
Es lo que muestran las cifras de retención y deserción en el sistema educativo recogidas por el Consejo Superior de Educación. Este es el número global. Sin embargo, cuando se hace la comparación entre los planteles del Consejo de Rectores y los privad0s, la diferencia es importante.
El estudio analizó el comportamiento de nueve carreras universitarias y en la mayor parte, las impartidas por universidades del Cruch presentan mayores niveles de retención que las privadas.
Por ejemplo, en la carrera de Derecho, mientras siete de cada 10 de los estudiantes de alguna universidad tradicional se mantiene al tercer año, en las privadas esta cifra es de tres de cada 10.
Otras diferencias amplias a favor del Cruch se dan en Psicología, donde la tasa de retiro al tercer año en las universidades tradicionales es de sólo 15%, una de las más bajas del sistema, mientras que en las instituciones privadas alcanza el 51%.
La única carrera que se escapa de la tendencia es Ingeniería Civil: en ella, las universidades privadas retienen en mayor cantidad a sus alumnos que las tradicionales. Sin embargo, esta carrera presenta características especiales, ya que tiene los índices de deserción más altos al tercer año: el 45% de los estudiantes se ha retirado para entonces.
Las razones para la deserción son variadas y pueden ir desde la dificultad de las materias hasta problemas vocacionales. Sebastián Donoso, investigador del Instituto de Investigación y Desarrollo Educacional de la Universidad de Talca, asegura que los problemas de financiamiento son la clave.
"Las universidades del Cruch tienen más formas de ayudar a los estudiantes cuando éstos tienen problemas de financiamiento. Las privadas cuentan con menos posibilidades de dar crédito", señala.
Pero también puede haber causas provenientes de la composición del alumnado. Para muchos, entrar en una universidad del Cruch con un buen puntaje es símbolo de mayor prestigio. "Es probable que muchos estudiantes ingresen a primer año en una universidad privada y luego vuelvan a dar la prueba y si les alcanza para cambiarse, lo hagan", asegura Donoso.
EL AÑO MAS DIFICIL
El estudio del Consejo Superior de Educación, que estará disponible en su página web a partir de este lunes, revisa lo que sucedió en la trayectoria estudiantil de tres generaciones, las que ingresaron en los años 2004, 2005 y 2006.
En todos los casos el primer año es el que presenta mayor tasa de abandono, llegando en algunos casos a superar el 20%, convirtiéndose en el más difícil para todas las generaciones.
Entre las causas de esta deserción temprana "podría estar el hecho de que muchos jóvenes entran a primer año con la idea de experimentar un ambiente universitario y luego se cambian a otra carrera o institución" señala José Miguel Salazar, secretario ejecutivo del Consejo Superior de Educación.
Cuando un joven ya pasó el tercer año, se puede decir que con seguridad terminará su carrera. "Es más difícil que un joven abandone la inversión de tiempo y dinero que hizo en cuatro años, por lo que probablemente decidirá terminar sus estudios", dice Donoso.