8 de octubre de 2008
Un estudio realizado a más de 600 alumnos de cuarto básico de las comunas de Maipú y Valparaíso reveló que aquellos menores con fluidez lectora y comprensión de los textos logran un rendimiento un 24% superior en el Simce de matemáticas y un 25% más elevado en el test de comprensión del medio.

Las ciencias y matemáticas son enseñadas durante el período escolar básicamente a través de la palabra escrita, por ello los niños que no comprenden los textos que leen, y que se demoran en la decodificación de las palabras repasando una y otra vez las mismas líneas, tendrán irremediablemente un bajo rendimiento en estas materias duras. A esta conclusión llegó en un estudio el investigador de la Univerisdad de Playa Ancha, Miguel Muñoz Baquedano, luego de analizar y medir la velocidad y la comprensión que tienen escolares de cuarto básico.
En 2007, el académico de la Upla y su equipo seleccionaron a 661 alumnos de cuarto básico de 13 colegios de Valparaíso y Maipú. Los niños estudiados pertenecían a colegios particulares, municipales y subvencionados, y fueron analizados a través de distintas pruebas que midieron sus niveles de inteligencia, habilidades lingüísticas y matemáticas.
Los resultados del estudio indicaron que la comprensión y velocidad lectoras no influían sólo en lenguaje y comunicación, sino también en los resultados matemáticos: los menores con una buena velocidad comprensiva lograron un desempeño un 21% superior en el test al que fueron sometidos.
La velocidad comprensiva es la capacidad que tiene un niño para decodificar y comprender al mismo tiempo lo que lee. Un 35% de los niños estudiados eran lectores maestros, es decir, leían a una velocidad de cien palabras en menos de dos minutos y entendían el texto. Un 20% de los menores leía lento y no comprendía, o simplemente no sabía leer.
Una segunda parte del estudio comparó los datos obtenidos con los del Simce publicados este año. Otra vez los niños que poseían velocidad comprensiva lograban un desempeño de 24% superior que quienes leían lento, mientras que en comprensión del medio lograban un rendimiento un 25% superior. "Por eso, los colegios y profesores deben empeñarse en que los chilenos no sólo se alfabeticen, sino que aprendan a leer de verdad", explica Miguel Muñoz.
CREAR ESTRUCTURAS
"Aprender a leer no es sólo decodificar, es también lograr recoger información, procesarla y ordenarla en las cajitas correspondientes de nuestro cerebro, un proceso lento, una técnica que se debe dominar al momento de resolver un problema matemático o leer un paper científico", explica Eugenia Orellana, académica de la Facultad de Educación de la Universidad Católica.
La tarea de enseñar a leer es compartida: según la experta, no sólo el profesor de leguaje se encarga del proceso de aprender a leer, éste también es un trabajo del resto de los docentes y, a su vez, de los padres. "Cuando un maestro de matemáticas explica un ejercicio de manera escrita u oral sin detallar los pasos del problema con un buen uso de ilativos, los niños se confunden automáticamente. Todo texto, no importa qué materia, debe tener una estructura, un principio, desarrollo y final adecuadamente expresados", explica la académica.