8 de octubre de 2008
En 2007, más de nueve mil chilenos se matricularon en programas a distancia de pre y posgrado. Una cifra lo suficientemente importante para que la Comisión Nacional de Acreditación anunciara el comienzo del proceso para entregar un sello de calidad al e-learning de la educación superior.
Desde hace un par de años que los programas a distancia se ofrecen como una real alternativa a quienes, por razones de tiempo o distancia, no pueden asistir presencialmente a un campus. En el primer registro oficial sobre el estado de estos programas en Chile, el Mineduc estimó que el año pasado se ofrecieron 329 programas de este tipo, abarcando el pregrado, postítulo y posgrado, lo que representa el 3,4% de la oferta chilena. En ellos se inscribieron más de 9. 400 estudiantes.
Estos datos fueron suficientes para que la Comisión Nacional de Acreditación decidiera iniciar el proceso necesario para que los programas a distancia y semipresenciales se acrediten en el mediano plazo. "Hay una evidencia concreta de que hay miles de chilenos que están optando por este tipo de educación- Más aún, este es el momento justo para comenzar a regular la educación a distancia, cuando se asoma con fuerza una tendencia pero aún no adopta matices masivos", dice Sergio Martinic, asesor del Mineduc y miembro de la CNA.
Si bien hoy las universidades pueden de forma voluntaria llevar sus programas a distancia para ser certificados en conjunto con las carreras presenciales de acuerdo a los estándares básicos nacionales, desde el inicio de los procesos sólo un plantel presentó un programa presencial junto a su símil a distancia. Si bien el primero pasó la prueba, el programa e-learning no fue aceptado.
Además, los nuevos estándares serán exclusivamente diseñados para los programas online. Para ello, la CNA anunció que este año comenzará el proceso de formalización de criterios. El proceso se iniciará con la definición de criterios de acredita- ción que durará un año aproximadamente. Para ello se convocará a una Comisión de Expertos durante el segundo semestre de 2009, quienes aunarán los estándares básicos de la educación superior junto a aquellos característicos de la educación a distancia. Posteriormente estos criterios serán llevados a aprobación del Consejo Consultivo de la CNA. Una vez aprobados comenzará el trabajo con las agencias acreditadoras y la capacitación de pares evaluadores.
Por su parte, las universidades que poseen este tipo de educación afirman que la enseñanza virtual es distinta, que se necesitan estándares específicos para ellas. "A distancia hay distintas formas de evaluar, generalmente con talleres y pruebas que se hacen y entregan de forma instantánea, existen programas que necesitan ciertos cursos presenciales como en el caso de Psicología o Ingeniería Comercial, hay aspectos técnicos, usos de software, equipos, un conjunto de elementos específicos que necesitan estándares propios", dice Andrés Lastra, vicerrector académico de Uniacc.
Aun así ya se manejan criterios mínimos que serán exigidos. Entre ellos, asegurar la equivalencia de resultados del aprendizaje virtual con el presencial y asegurar presupuesto para staff de académicos y su capacitación, entre otros.
"Sabemos que actualmente hay problemas en la educación a distancia, falta de desarrollo técnico, poca rigurosidad con el currículo, hay entidades muy desarrolladas y otras con problemas técnicos preocupantes, pero Esta es la gran oportunidad de abordar la calidad de la educación virtual y esperamos que las universidades se incorporen voluntariamente a este proceso", afirma Martinic.
PERDIENDO EL MIEDO
"Los chilenos perdieron el miedo a la educación A distancia. Sobre todo el público adulto, donde están los profesionales que necesitan perfeccionarse", explica Andrés Lastra, de Uniacc, una de las instituciones que ha trabajado más a fondo la educación virtual.
El plantel posee programas de pre y posgrado y acaba de lanzar un doctorado en comunicaciones. Sus estadísticas arrojan que, en 2005, 126 alumnos se matricularon en programas a distancia, cifra que se elevó vertiginosamente a más de 700 este año. De sus cinco programas de pregrado, Psicología es la carrera más requerida, mientras que sus tres programas de postgrado no son masivos y giran en torno a los 20 alumnos.
En el caso de E-Class de la Universidad Adolfo Ibáñez, las cifras también arrojan avances en cuanto a matrícula y programas. El año 2003 se inició con un curso y 103 alumnos, mientras que en la actualidad hay 40 cursos, ocho diplomas y más de cuatro mil matriculados. Se trata de jóvenes que buscan carreras de pregrado pero no vespertinas. O bien de adultos -profesionales, técnicos y ejecutivos- que necesitan perfeccionarse, y por razones de tiempo optan por estos cursos más flexibles temporalmente. Según los expertos, a medida que más se masifiquen las tecnologías de la información, un mismo efecto se producirá en la demanda de este tipo de educación.