27 de septiembre de 2008
Los investigadores afirman que la literatura científica muestra que si bien la capacitación desarrolla "capital humano", existen dudas de que tenga real incidencia en la empleabilidad y el ingreso.
Hoy la capacitación representa más de la mitad del gasto chileno en políticas activas de mercado laboral. Y si bien sus objetivos son claros -aumentar la empleabilidad y el ingreso de las personas, además de la productividad de las empresas- existe una serie de dudas respecto de la verdadera rentabilidad social de este gasto.
Con este antecedente sobre la mesa, los académicos de la Escuela de Administración de la Universidad Católica Marcos Singer y Ricardo Guzmán, realizaron la investigación "Focalización del rol del Estado en la capacitación", que busca responder una serie de preguntas en torno a los recursos que en la actualidad se destinan a esta materia.
"¿Dónde se invierten?, ¿Son rentables? ¿Sería conveniente reenfocarlos?", son algunas de las interrogantes que se plantean los autores en su trabajo, uno de los diez proyectos ganadores del Concurso de Políticas Públicas 2008 que la UC, en conjunto con el Ministerio Secretaría General de la Presidencia, la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativa, la Cámara de Diputados y la Biblioteca del Congreso, organiza con el objetivo de generar propuestas que contribuyan a innovar en la gestión de políticas públicas del país.
En su investigación, los profesores plantean que para entender el actual esquema de capacitación es necesario diferenciar dos tipos. El primero es la capacitación pre-contractual, que está orientada a la empleabilidad, es realizada antes de que la persona sea contratada o durantes sus períodos de cesantía y a la cual el Estado chileno destinó (el 2005) $MM 14.534. La segunda, en tanto, es la post contractual, que la persona recibe una vez que es contratada a través de su empresa y a la cual el Fisco destinó $MM 50.919 el 2005.
Pese a estas cifras, Singer y Guzmán afirman "que la rentabilidad social de este gasto no es conocida con precisión ni en Chile ni en países desarrollados". Incluso más, agregan que la literatura científica muestra que si bien la capacitación desarrolla "capital humano", existen dudas de que tenga real incidencia en la empleabilidad y el ingreso.
Frente a ello, los autores desarrollan una serie de recomendaciones y propuesta, tanto para la capacitación en el empleo, como para los desempleados. Por ejemplo, aseguran que es clave priorizar el empleo, pues "la capacitación es sólo una herramienta, no un fin en sí misma". Asimismo, proponen asignarle a cada desempleado una cuenta de capacitación que deberá ser administrada por un intermediario laboral (municipal o privado).