27 de agosto de 2008
El Estudio de Validez Predictiva de la PSU muestra que las notas de enseñanza media siguen siendo el factor más eficaz para predecir el rendimiento de los alumnos que ingresan a la universidad.

La evidencia internacional y nacional indica que las notas de enseñanza media (NEM) son un buen predictor del éxito futuro de los estudiantes que ingresan a la universidad. El último estudio de Validez Predictiva de la PSU, elaborado por el Consejo de Rectores, así también lo señala: las notas pueden explicar casi un 10% del desempeño de los estudiantes en el primer año de educación superior, mientras que la PSU matemáticas explica aproximadamente un 5% y la PSU de lenguaje casi nada.
Ante estas cifras, lo obvio sería pensar que un aumento de la valoración que el proceso PSU hace de las notas a la hora de entrar a la universidad podría beneficiar a los estudiantes y convertirse en una poderosa herramienta de predicción para los planteles, quienes, a su vez, podrían rebajar sus tasas de deserción. Pero la evidencia de este nuevo estudio -elaborado por el Comité Técnico Asesor del Cruch- indica que confiar demasiado en las notas puede jugar en contra.
El Consejo de Rectores midió cuán importante es el promedio de enseñanza media a la hora de predecir el rendimiento en todas las universidades tradicionales. La única que mostró una correlación negativa fue la Usach. Esto, porque hasta el año 2006, daba a las notas de enseñanza media demasiada importancia en la ponderación: el 35% del puntaje final, mientras que el resto de los planteles le otorgaba entre el 20% y el 30% y los más importantes, como la Universidad de Chile y la Católica, un 25%.
Así, se desprende que las notas sólo podrían ponderarse con un 25% máximo en el puntaje final de ingreso a la universidad. ¿Las razones? Muchos colegios inflan sus notas, lo que no permite distinguir si el alumno realmente tiene esas supuestas habilidades cognitivas.
"Las notas de enseñanza media son un buen predictor del rendimiento estudiantil, pero en cierto rango. Aumentar su ponderación trae como consecuencia lo que se observa en l a Usach", dice Manuel Martínez, académico de esa casa de estudios y coautor de la investigación. Tan evidente se hizo esta situación en la Universidad de Santiago, que sus autoridades optaron, a partir de 2006, bajar la ponderación del NEM en algunas carreras. Así, la Facultad de Ingeniería, la Facultad de Ciencias Médicas y la Facultad de Química y Biología recortaron su valoración a 25%, 20 % y 25%, respectivamente, volviendo a los límites que ya se habían trazado otros planteles.
NOTAS O RANKING
Ante el poco control que las universidades tienen sobre las notas del colegio, ya hay autoridades que están planteando una salida alternativa: Juan Manuel Zolezzi, rector de la Usach, plantea que para él es más importante entregar bonificaciones a quienes son los mejores de su curso que fijarse solamente en las calificaciones. Es decir, otorgar un premio más ligado al ranking del estudiante.
De la misma idea es Pedro Rosso, rector de la Universidad Católica. "Estamos interesados en este elemento, que está siendo considerado muy tímidamente". Rosso asegura que un estudiante con buen ranking en su curso, aún viniendo de un colegio con bajo resultado global en la PSU, tiene buen futuro en la universidad.
"Al principio puede tener más dificultades, pero al final va a tener un buen rendimiento, porque hay una serie de cualidades personales, hábitos de estudio, más capacidad de retención, algo que debiera estar medido en los procesos actuales de selección".
Justamente, el plantel trabaja en una batería de selección que se transformará en un complemento de la PSU y que pretende medir los aspectos que la prueba, hasta ahora, ha dejado de lado. Por ejemplo, la perseverancia y constancia que implicarían hábitos de estudio permanentes. Los mismos que llevan al alumno al primer lugar de su curso.