29 de julio de 2008
Ya sea para captar el interés de los jóvenes con dotes de guía o para encauzarlos para que sean factores de cambio en el clima escolar, hay varias instituciones que han abordado el creciente interés de los escolares por participar en la sociedad, a través de talleres donde les enseñan habilidades de comunicación o a dirigir el trabajo en equipo.

"Un día llegaron al liceo alumnos de otro colegio en medio de las clases, querían organizar una marcha no planificada. Había un grupo de alumnos nuestros que querían salir y movían al resto. Tuvimos que convencerlos para que la jornada terminara normalmente, dentro del liceo", cuenta Gustavo Gómez, presidente del Centro de Alumnos del Liceo Comercial de Quilpué.
Gustavo fue uno de los 120 dirigentes de centros de alumnos de establecimientos municipales de la Quinta Región que participaron de una escuela para líderes secundarios que organizó la Unesco esta semana. Iniciativa que seguirá en los próximos meses con estudiantes de otras regiones. Todo con un objetivo: capacitar a estos actuales dirigentes secundarios hoy para que sepan llevar al máximo sus capacidades y se transformen en verdaderos líderes del mañana.
Así como la Unesco, hay otras instituciones que se han embarcado en este camino, como la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) y las universidades de Chile, Adolfo Ibáñez, Santo Tomás, Católica y Diego Portales. Más de 10 mil estudiantes han pasado por estos talleres, entre ellos los dirigentes, pero también secundarios que, sin participación específica en organizaciones, buscan que su voz se escuche no sólo en temas de discusión en torno a la educación, sino en temas sociales, de emprendimiento, etc.
Algunos de los protagonistas de la revolución pingüina de 2006 han sido, de alguna manera, hijos de estas iniciativas. Es el caso de César Valenzuela, quien en octavo básico participó de los talleres que organizó la hoy desaparecida U. Miguel de Cervantes, donde aprendió de economía y derecho y a potenciar sus habilidades.
Las razones que han llevado a estos organismos a ofrecer estas instancias van desde captar el interés de los estudiantes que son líderes hasta encauzarlos para que sean agentes de cambio de un buen clima escolar, como es el caso de la Unesco.
Según investigaciones internacionales, el clima escolar es clave para el rendimiento de los escolares. Y así como los directores y profesores son responsables de éste, también son los alumnos. "Ante la crisis de autoridad que se da en las escuelas, uno de los grandes temas es cómo se construye la autoridad moral, de modo que la ley reine de modo intangible. En eso, los dirigentes son clave, porque conducen al resto a comprometerse con las normas", dice Alfredo Rojas, oficial de la Unesco.
INTERÉS CRECIENTE
El organismo concentra su interés en colegios municipales, porque estima que allí están algunos factores que atentan contra un buen clima escolar: por un lado, la microviolencia generada, por ejemplo, por las pandillas y, por otro lado, el sentimiento de resignación y resentimiento presente en muchas de estas escuelas. Al mismo grupo apunta la Junaeb, aunque en su caso se amplía a todos los alumnos que reciben becas. "Queremos no sólo darles dinero, sino también formar habilidades blandas para que estos niños, con situación económica deficiente, aprendan a expresarse mejor, a ser emprendedores, etc.", dice Alejandra Vidal.
Por el contrario, el grueso de los estudiantes que han participado de los talleres que hace cinco años organiza el Centro de Liderazgo Estratégico de la U. Adolfo Ibáñez proviene de colegios particulares. Hasta hace dos años, el plantel invitaba a los dirigentes secundarios a talleres, desde entonces optaron por la modalidad de ir a los colegios que piden la asesoría y dirigir las actividades a todos los escolares.
El interés ha ido in crescendo. "Los jóvenes están cada vez más interesados en participar, tener una voz y estar presentes", dice Sebastián Errázuriz, del Centro de Liderazgo Estratégico de la institución.
Similar es la opinión en la U. de Chile. El Instituto de Asuntos Públicos organizó dos escuelas para líderes secundarios, en 2006 y 2007, y el interés desbordó las expectativas de los organizadores. "Pensábamos que se iban a inscribir 40 alumnos y llegaron 90 a cada una de las escuelas", dice Aldo Meneses, profesor del instituto.
El común denominador de todas estas iniciativas: darles a los jóvenes herramientas de comunicación, de solución de conflictos y de organización del trabajo, así como enseñarles a desarrollar sus propias capacidades para ser líderes (ver recuadro).
LAS COMPETENCIAS QUE SE BUSCA FORMAR
"Un líder no nace, sino que se entrena", dice Sebastián Errázuriz, profesor del Centro de Liderazgo Estratégico de la U. Adolfo Ibáñez. Alfredo Rojas, oficial de la Unesco, agrega: "Un buen líder es el que construye un futuro distinto y es capaz de conducir a la comunidad hacia allá".
De allí que algunas de las competencias que busca fomentar el organismo entre los líderes secundarios tienen que ver con la motivación de la comunidad y las estrategias a seguir para conducirla.
- Habilidades comunicativas: un líder es capaz de crear confianza entre quienes lo siguen, ya que formula promesas precisas y que se pueden cumplir y expresa una congruencia entre lo que dice y hace. También es capaz de decir que no cuando lo amerita.
- Habilidades emocionales: aún en las situaciones mas adversas, un líder es capaz de mover a la gente hacia un objetivo común. ¿Cómo se logra? Primero, debe reconocer el estado de ánimo de la gente a la que guiará, luego es capaz de influir en el estado de ánimo en que se miran los obstáculos y finalmente los lleva a un estado de resolución.