10 de junio de 2008
Un informe de la OECD sindica al país entre las naciones que poseen menos políticas para favorecer la movilidad estudiantil. Todo un desafío ahora que ProChile busca promover a las universidades como una exportación no tradicional.
LA DEUDA DE LA ACREDITACION
"Los alumnos extranjeros son muy preocupados de revisar los contenidos de los programas universitarios, los ranking internacionales y el prestigio de las instituciones", afirma Nuria Alsina, directora de Relaciones Internacionales de la UC.
Sin embargo, la OECD considera que la educación superior chilena debe afianzar más los estándares de calidad que la avalen en un proceso de internacionalización. Algunas deficiencias detectadas: el sistema de acreditación se hizo efectivo sólo recientemente (la Comisión Nacional de Acreditación apareció hace tres años), las universidades chilenas aparecen tímidamente en los rankings mundiales más prestigiosos, como los de revista Times, Finantial Times y de la Universidad Jiao Tong de Shangai, donde sólo figuran tres nombres (U. de Chile, U. Católica y Adolfo Ibáñez, ninguna dentro de los 100 primeros).
China, Canadá, México y Argentina, entre otros países, optaron por adherir a Gate, una iniciativa que busca garantizar a los estudiantes extranjeros servicios de calidad en los países afiliados. Por ejemplo, que las universidades tengan programas en idiomas y que tanto los planteles como los programas que ofrecen están acreditados en sus países.
LA LENTA OBTENCION DE VISAS
La OECD define a Chile como un país que no entrega facilidades de inmigración a los estudiantes. El otorgamiento de visa se convierte muchas veces en un trámite largo y tedioso, que puede durar dos meses como promedio.
La principal preocupación de Extranjería en Chile está en comprobar que el alumno ha sido aceptado por una institución de educación superior, para lo cual los postulantes deben juntar más de una decena de documentos como pagarés, certificados de alumno regular, de beca, matrícula y de salud, entre otros.
Un ejemplo de cómo la visa puede desincentivar la movilidad internacional lo constituye Estados Unidos. En ese país, por primera vez en la historia, en 2004 el número de estudiantes foráneos cayó en 40%, debido a las restricciones para obtener el permiso de ingreso luego del atentado a las Torres Gemelas. En la vereda opuesta, tanto Australia como Nueva Zelandia han adoptado políticas para facilitar la visa: basta con una carta de la universidad para obtener el papeleo.
MARKETING ESCASO
Chile no posee instrumentos de marketing en el exterior. Si bien las universidades han trabajado de forma independiente, las autoridades aún no han llegado a un acuerdo con los planteles para que la educación superior en su conjunto se exhiba ante el resto del mundo. Según Osvaldo Marinao, encargado de servicios universitarios de ProChile, ha sido difícil coordinar a instituciones públicas y privadas que tienen distintas expectativas en sus acciones de internacionalización. "Las universidades privadas son más abiertas a ver el marketing internacional, pero algunas del Consejo de Rectores se oponen, porque no les gusta que el conocimiento sea un negocio".
El atraso de Chile lo pone en desventaja frente a potencias de la internacionalización como Australia, que recibe 180 mil estudiantes cada año, o Nueva Zelandia, a donde llegan cada año 70 mil. En el primer caso, el gobierno lanzó el sitio "Going to Uni", que comprime toda la información de instituciones australianas y su oferta de cursos y precios, además del costo de la vida, datos de alojamiento, salud y geografía, entre otros. Nueva Zelandia, a su vez, creó ocho oficinas especializadas en la captación de alumnado externo en países como China, India, Arabia Saudita y Corea.
SALUD Y VIVIENDA
Según la institución internacional, los extranjeros deben recibir la misma preocupación por su bienestar que los nacionales. Sin embargo, en Chile sólo los estudiantes que llegan a través de convenios internacionales reciben ciertos beneficios. Los extranjeros becados por el gobierno chileno tienen derecho a los pasajes aéreos y a una cuota mensual en dólares, pero no tienen garantizada la atención en salud ni la vivienda, como sí sucede en Australia y Corea.
La escasez de alojamiento, según Nuria Alsina, directora de Relaciones Internacionales de la UC, es un punto preocupante, especialmente para los estudiantes que se quedan por años. "Los chilenos desconfían de ellos para arrendarles un departamento, no manejan el idioma", asegura.
Muy lejos de países que dan todas las facilidades no sólo para que los extranjeros vivan, sino también trabajen. En Suecia y Finlandia, por ejemplo, los estudiantes pueden trabajar sin límites de hora y sin necesidad de documentación especial.
En el caso de los alumnos de intercambio, son las propias universidades chilenas las que se deben preocupar de ellos. Por ejemplo, en la UDD los estudiantes tienen una estadía all inclusive, que cubre todos los gastos desde que se bajan del avión, pero otros planteles con menores recursos no pueden responder en el mismo nivel.
ESCASEZ DE CLASES DE INGLES
El inglés parece ser ya no sólo el idioma de los negocios, sino también el de los estudios. Los países más atractivos como destinos para extranjeros son los de habla inglesa -absorben el 46% de los estudiantes internacionales-; y los alumnos que hablan este idioma son los que más viajan al exterior. Así lo han entendido muchos países que están aumentando con fuerza el número de clases en inglés, como Corea, donde el 8% de las cátedras son en ese idioma. Al país asiático, la estrategia le ha dado resultados: pasó de recibir tres mil alumnos en 2000 a más de 15 mil en 2005, según las estadísticas de la OECD.
Pese a ello, en Chile este tipo de oferta es casi inexistente. Otra barrera más para la entrada de estudiantes. Pero el panorama está comenzando a cambiar. Las universidades Del Desarrollo, De los Andes, Católica y Mayor, han comenzado a ofrecer algunos cursos en inglés en carreras demandadas, como Ingeniería Comercial o Derecho.
"Nuestro objetivo es captar a los alumnos internacionales que no vienen a Chile por una barrera idiomática. De esta forma, desde el segundo semestre un extranjero podrá tomar toda su carrera en inglés, porque a los ramos que tomó en su universidad de origen podrá añadir los cursos acá y que serán en el mismo idioma", dice Bárbara Stengel, directora de Relaciones Internacionales de la UDD.