10 de junio de 2008
Un estudio indica que respecto de 1999, en el Simce 2006 la brecha entre ellos creció 13 puntos en lenguaje y 16 en matemáticas.

El sistema escolar chileno no sólo tiene sus resultados estancados, sino que ha generado ganadores y perdedores. Estudiantes con buenos resultados que han mejorado más su rendimiento en los últimos años y otros alumnos con un desempeño deficiente que sólo han empeorado.
Es la conclusión de un estudio del economista Juan Pablo Valenzuela, del Programa de Investigación en Educación de la U. de Chile, que demuestra que si bien en algunos test internacionales, como el último PISA, los estudiantes chilenos han registrado avances, éstos sólo han afectado al grupo de estudiantes de mejor desempeño.
El análisis se hizo con los datos del Simce de cuarto básico entre 1999 y 2006 y con los de PISA entre los años 2000 y 2006. Las conclusiones son preocupantes. Pese a las múltiples políticas destinadas a disminuir la desigualdad en el rendimiento -como la extensión de la jornada, cambios curriculares, mejoramiento de las condiciones docentes, etc.-, las políticas parecen no tener resultados.
Entre el Simce de 1999 y de 2006, la brecha de rendimiento entre el 20% de estudiantes de peores resultados (quintil I) y el quintil de mejor desempeño aumentó 13 puntos en lenguaje y 16 en matemáticas.
Es decir, mientras en el Simce de lenguaje de 1999, los estudiantes de escuelas urbanas del primer grupo obtenían 179 puntos promedio, lo que los situaba 139 puntos por debajo de sus compañeros del quintil de mejor desempeño; en 2006 no sólo tenían un peor rendimiento -175 puntos-, sino que se alejaban aún más de los del grupo de mejor desempeño, que había subido a 327 puntos su rendimiento.
En matemáticas, la situación es aún más grave. En esa asignatura, más del 50% de los estudiantes de cuarto básico obtuvo puntajes inferiores en 2006 respecto de 1999, hasta 27 puntos menos.
Nuevamente, el quintil inferior de las escuelas urbanas bajó su desempeño -de 181 puntos en 1999 a 168 puntos-, mientras el quintil más aventajado subió, de 321 a 325 puntos. En otras palabras, los resultados de los niños están cada vez más asociados a su nivel socioeconómico.
TRISTE RANKING
Un panorama que en el escenario internacional tampoco nos posiciona bien. Aunque todos celebraron los resultados de la última prueba PISA porque Chile fue uno de los países que más aumentó sus resultados en lenguaje, en comparación con los datos del año 2000, esto fue sólo para unos pocos.
La diferencia de rendimiento entre los alumnos que estaban en el 10% de mejores resultados y entre los que estaban en el 10% inferior, se incrementó en 33 puntos entre las pruebas de 2000 y 2006.
Chile es uno de los que tuvo mayores alzas en las inequidades: la magnitud del crecimiento de la brecha en Chile fue de 5 veces el promedio de desigualdad de la OECD.
Las causas que podrían explicar el fenómeno son diversas. Según un trabajo de otra investigadora, María José Ramírez, de la Universidad Diego Portales, dos tercios de las variaciones de resultados en el Simce se explican al interior de la propia sala de clases.
"Es decir, en una misma aula hay alumnos con 200 y 300 puntos, seguramente faltan más mecanismos para garantizar que todos los escolares aprendan efectivamente", dice Valenzuela.
Entre las hipótesis de por qué estas diferencias al interior del aula, podría estar que los profesores sean menos efectivos. "Una posible explicación sería que los profesores tengan menos habilidades para lograr aprendizajes en cursos heterogéneos, especialmente con los menos aventajados", dice el investigador.
A ello se agrega la creciente segregación escolar. Chile posee una de las más altas concentraciones de estudiantes vulnerables en determinadas escuelas. Y todas las investigaciones internacionales señalan que, a medida que aumenta la concentración de estudiantes de menores recursos en ciertas escuelas, la brecha en el rendimiento tiende a crecer.