30 de abril de 2008
Esta técnica comúnmente usada para desobstruir arterias coronarias, aparece cada vez con más fuerza como una opción válida para tratar las heridas formadas en personas que sufren diabetes.

La diabetes se ha transformado en uno de los principales problemas de salud de nuestra sociedad, estimándose incluso que en las próximas décadas esta patología será una de las principales preocupaciones a nivel mundial.
Sin ir más lejos, proyecciones realizadas para el 2030 pronostican una cifra nada positiva de 32 millones de afectados con diabetes en Latinoamérica, pero según la Organización Panamericana de la Salud, los números podrían aumentar debido a las dietas inapropiadas, la obesidad galopante -sobre todo en los niños-, el sedentarismo y el envejecimiento de la población.
Es por eso que sanar las heridas que se producen en las personas diabéticas, será una de los problemas que deberán resolver las nuevas tecnologías, pues en la actualidad muchas de estas úlceras derivan en amputaciones, constituyendo la causa fundamental de la pérdida de extremidades a nivel mundial.
LAS HERIDAS
Los diabéticos tienen niveles de azúcar muy altos, lo que provoca que se tapen las arterias ubicadas en las piernas y que los pies comiencen a perder la sensibilidad. Por ello, la persona puede no darse cuenta que tiene una herida, ampolla o irritación.
Al no llegar la sangre a las heridas, a causa de la obstrucción, éstas son incapaces de cicatrizar y el tejido no recibe oxígeno ni alimentos, algo fundamental para que se cure y defienda de las infecciones.
ANGIOPLASTÍA V/S BYPASS
Es por lo anterior, que una de las alternativas que tienen mejor pronóstico a corto y mediano plazo es la angioplastía, que consiste básicamente "en dilatar una arteria que está estrecha mediante un catéter que tiene un globo desinflado en la punta, el que se introduce por una zona remota (la ingle por ejemplo) y navega hasta llegar donde se encuentra la obstrucción. Lugar donde se infla este globo que finalmente abre la zona estrecha", explica el jefe de la Sección de Cirugía Vascular de la Universidad Católica, Renato Mertens.
Además, para evitar que la arteria afectada se vuelva a obstruir, se puede insertar al mismo tiempo una malla metálica de forma tubular adaptable llamada stent, que se queda dentro de ella, recubriendo las paredes y evitando que éstas vuelvan a retraerse.
Aunque la angioplastía no es la única alternativa, pues también existe el bypass, éste requiere de una intervención quirúrgica mucho mayor y se utiliza en casos más extremos. Por lo demás, la primera tiene la ventaja de ser menos invasiva, ya que sólo requiere anestesia local y se trata de una intervención de entre 20 minutos a 1 hora de duración.
En todo caso, estas alternativas se adoptan dependiendo del daño en la zona afectada. Como indica el doctor Mertens, "cuando hay una herida enorme con una avanzada infección de los huesos, o cuando el pie entero está muerto, no hay ninguna alternativa de rescatarlo. Pero yo diría que en la mayor parte de los pacientes usualmente se puede hacer algo", privilegiando siempre la angioplastía por ser mucho menos invasiva.
Este procedimiento comenzó a utilizarse en el mundo hace ya varios años, pero en nuestro país aún es poco conocido y sólo en contados centros médicos -como es el caso de la Católica- se aplica en forma rutinaria. Uno de los principales factores que impide expandirlo es la escasa capacitación que existe en Chile y el importante grado tecnológico que requiere el centro donde se aplique.
Recomendaciones para el cuidado de los pies de diabéticos
- Utilizar un calzado adecuado, cómodo y que no provoque heridas.
- Controlar de forma permanente los niveles de azúcar
- Secar correctamente los pies después de la ducha.
- No exponerse a quemaduras o traumatismos, como acercarlos mucho a estufas o andar descalzos.
- Revisar a diario los pies: si la vista del paciente está comprometida, es necesario que consiga ayuda.
- Es imprescindible mantener la piel humectada y seca, los callos e imperfecciones deben ser limados con mucho cuidado, las uñas deben ser cortadas una vez a la semana o cuando sea necesario.
- En caso de una lesión, buscar ayuda profesional de inmediato.