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24 de noviembre de 2008

TENDENCIAS

Pasear con los niños de espaldas traería problemas emocionales y lingüísticos

Expertos aseguran, en cambio,  que los padres que van "cara a cara" con el coche serían dos veces más propensos a hablar con sus hijos.

Reuters


21/11/2008 - 16:26

Según reveló un estudio publicado hoy, los bebés que van en sus coches dando la espalda a sus padres sufrirían más problemas emocionales y lingüísticos a largo plazo.

La investigación, que sería la primera en su tipo, descubrió que los niños que no iban de cara a la persona que impulsa el coche eran menos propensos a hablar, reír e interactuar con sus padres, comparado con los bebés que sí eran transportados de frente a los paseadores.

Los hallazgos se basaron en un estudio con 2.722 padres y bebés y en un experimento en el que 20 niños fueron paseados enfrentando a sus padres la mitad del camino y de espaldas a ellos el resto del trayecto.

CARA A CARA
Los padres que usaban los coches "cara a cara" eran dos veces más propensos a hablar con sus hijos, mientras que las tasas cardíacas de los bebés caían y los niños eran dos veces más proclives a dormirse, un indicador de que se sentían seguros y relajados.

Asimismo, sólo un bebé de los 20 estudiados se rió mientras permanecía sentado de espaldas a sus padres en el coche.

"Nuestros datos sugieren que, hoy en día, para muchos bebés la vida en el carrito es emocionalmente pobre y posiblemente estresante", indicó la doctora Suzanne Zeedyk, psicóloga de la Universidad de Dundee, en Escocia, que desarrolló el estudio.

"Los bebés estresados se convierten en adultos ansiosos", agregó la experta.

PASEAR DE ESPALDAS
La investigación, que apareció en la revista de alfabetización "National Literacy Trust" como parte de su campaña "Hable con su Bebé", reveló que el 62% de los niños observados viajaba de espaldas a sus padres en los coches, lo que aumentaba al 86% entre la edad de 1 y 2 años.

Zeedyk dijo que pasar mucho tiempo en el coche impactaría negativamente en el desarrollo de los bebés, ya que perjudica su capacidad para comunicarse con sus padres en un momento en que su cerebro se está desarrollando rápidamente.

Laura Barbour, de Sutton Trust, una entidad benéfica que financió el estudio, manifestó que los fabricantes de estos transportes para bebés deberían mirar de cerca estos resultados.