12 de noviembre de 2008
Tres investigaciones indican que el método genera menos bebés prematuros y con bajo peso.

Tres estudios distintos, presentados en una conferencia americana sobre fertilidad en San Francisco, indican que los embriones congelados tenían menos probabilidades de nacer prematuros y con bajo peso.
Investigaciones anteriores ya habían afirmado que los embriones más fuertes, que sobreviven al congelamiento, son más saludables.
Uno de los estudios, realizados en Finlandia, afirma que los bebes que nacieron de embriones no-congelados tienen un 35% más probabilidad de ser prematuros y un 64% de tener un peso corporal menor, en comparación con embriones congelados.
Según otro estudio de la Universidad de Pennsylvania, en Estados Unidos, los bebés nacidos de embriones no-congelados tenían un 15% más de probabilidad de morir en el nacimiento en relación a los embriones congelados.
Un tercer estudio, del Royal Women's Hospital, de Melbourne, en Australia, llegó a conclusiones semejantes.
Para los científicos australianos, sus descubrimientos pueden llevar a que las mujeres prefieran el uso de embriones congelados en el futuro.
Al mismo tiempo, para el médico británico Allan Pacey, de la Universidad de Sheffield, la conclusión no es tan simple aunque se trate de una investigación intrigante que va contra lo que generalmente pensamos.