10 de noviembre de 2008
Eventos fuera de Santiago, pistas de bailes estilo años 70 y vestidos de diseñadores independientes son sólo algunas de las exigencias.

De una limusina Hummer idéntica a la que usan famosas como Paris Hilton, baja una adolescente vestida con un modelo exclusivo de un diseñador vanguardista. Junto a su pareja cruza la alfombra roja, donde garzones sonrientes los esperan con champaña y conducen al cóctel de bienvenida al aire libre.
Allí está el resto de sus compañeros de cuarto medio, mientras magos y mimos en zancos completan el inicio de la noche que han estado esperando desde que iniciaron su educación secundaria.
La velada debe ser perfecta y cada detalle ha sido estudiado por meses: la mantelería y platos, el menú de lujo, las luces que iluminarán las mesas por debajo y la cascada de chocolate que bañará frutas y marshmallows. A eso se suma el último DJ de moda que pondrá música, la batucada y la pista de baile llena de espejos.
Nada de cosas simples, porque organizadores y festejados reconocen que en los últimos años las fiestas de graduación se han convertido en verdaderos matrimonios a escala, tanto por la organización como por el precio: una celebración para 120 personas llega a costar más de seis millones de pesos.
MATRIMONIO EN MINIATURA
Casa Piedra, Club Hípico, Castillo Hidalgo y el centro de eventos de Camino Real son algunos lugares top. Algunos, incluso, optan por irse fuera de Santiago a playas como Maitencillo, Cachagua y Zapallar, dice Gislaine Berger, directora de carrera de producción de eventos de la Escuela Internacional de Artes Culinarias y Servicios Culinary.
"Se da una contradicción entre lo que quieren papás y alumnos, porque los padres los quieren más cerca de ellos", comenta.
Los sitios tradicionales para celebrar casamientos son los que en noviembre y diciembre se llenan de graduaciones de cuarto medio, como el caso de la Casona Cañaveral. Su administrador, Miguel Concha, asegura que allí "las fiestas son tan elaboradas como un matrimonio".
Y las tarifas se asemejan. En Camino Real, donde el próximo mes el colegio Wenlock celebrará su graduación, organizar una fiesta para 150 personas vale lo mismo que un matrimonio para 200. Dependiendo del día en que se realice, el precio puede ser $ 51 mil o $ 41 mil por persona. O sea, un alumno, más pareja y ambos padres suman más de $ 200 mil, lo que multiplicado por 30 estudiantes supera los $ 6.000.000.
La solicitud de limusinas para graduaciones se ha elevado de forma clara. "Cada año crecen por lo menos 80% estas peticiones", cuenta Claudio Sepúlveda, account manager de Limusinas Chile, que en noviembre ya tiene 55 reservas de limusinas para fiestas de graduación. Con este ritmo, esperan duplicar lo de 2007.
Este año, de las 55 reservas, el 70% corresponde a limusinas Hummer (foto principal), cuyo servicio puede costar hasta $ 300 mil, lo que incluye ir a buscar a los ocupantes a sus casas, darles un paseo por la ciudad, pasar a un mirador y llegar a la fiesta.
EL MEJOR VESTIDO
Eduardo Godoy pertenece a la nueva camada de diseñadores de vestuario y ha participado en todas las temporadas de Chile Fashion Week y Cachantun Fashion.
Pero en septiembre empezó a recibir llamadas de niñas de cuarto medio para que les diseñara su vestido de graduación. Hoy atiende a 12 jóvenes,"tan exigentes como una novia", dice. Hay cuatro que están esperando que se desocupe.
"En los tres últimos años hay un boom. Llegan dos o tres compañeras de colegio, que saben de telas, están enteradas de la moda y quieren un vestido perfecto", dice Eduardo, que cobra entre $ 150.000 a $ 300.000 por atuendo. Y lo que no puede pasar es que un modelo se repita.
Montserrat Kunz, alumna de Greenhouse School de Temuco, viajó este fin de semana a Santiago a comprarse su vestido. En Santiago, dice Alexandra Hyland, del Wenlock, sus compañeras van a tiendas exclusivas de Alonso de Córdova y piden expresamente que anoten sus datos.
Así, los diseñadores tienen claro que una alumna de determinado colegio usará cierta tela y color. La alternativa para los hombres también existe y de hecho, grandes tiendas, como Almacenes Paris o Falabella, disponen de stands especializados para ropa de graduación de hombres.