5 de noviembre de 2008
Investigadores aseguran que la exposición al humo "de segunda mano" puede provocar síntomas de laringitis, incluyendo la ronquedad, la tos, y la inflamación de la garganta.

Según expertos, los fumadores pasivos tienen mayor riesgo de padecer síntomas de laringitis ambiental, incluso mayor que aquellos que fuman. En una investigación que da cuenta de la situación de estas personas que viven con fumadores, y de la calidad del aire que respiran.
El estudio señala que ser fumador pasivo es una de la principales causas de la laringitis ambiental. La investigación, realizada por investigadores en la Universidad de California-Davis en Estados Unidos indica que la exposición al humo "de segunda mano" puede provocar síntomas de laringitis, incluyendo la ronquedad, la tos, y la inflamación de la garganta.
Los investigadores y médicos generalmente atribuían la laringitis a una infección viral y el uso excesivo de la voz, sin embargo, esta investigación crea preocupaciones significativas sobre la situación de estas personas, así como sobre la calidad y el nivel de aire y de ozono.
OTROS ESTUDIOS
Otro estudio, presentado por investigadores noruegos, destaca que de entre 2.294 pacientes que fueron evaluados en diferentes etapas del suelo, fijándose en ronquidos o cuestiones relacionadas a nariz, entre el 12% y el 27% de los peores resultados eran de no fumadores, que padecían 8 de los 13 síntomas posibles de la enfermedad.
Con estas pruebas, los investigadores creen que se demuestra de manera evidente que dejar de fumar debe ser una medida primaria terapéutica para pacientes con estas dolencias de en las vías respiratoria superiores.
PERDIDA DEL OLFATO
En otro estudio, investigadores brasileños examinaron el eslabón existente entre fumar y la pérdida de olor. En un estudio clínico se examinó a 56 voluntarios sanos contra fumadores comunes y antiguos, una encuesta que determinó que este último grupo tenía un mayor problema en detectar el olor a butanol, un alcohol usado extensamente en pruebas de olor debido a su olor distinto y poderoso.
Los autores creen que esto confirma que los fumadores experimentarán una gran pérdida de capacidad a la hora de oler como mientras continúan con el hábito, ya que el consumo de tabaco altera su capacidad no sólo para percibir olores, sino también para distinguirlos, algo que puede llegar a ser peligroso en la vida cotidiana de una persona.