4 de noviembre de 2008
De acuerdo al informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) la causa principal sería la insuficiencia de los programas de educación sexual.

Un cuarto de las jóvenes del continente ya han sido madres antes de los 20 años, lo que "contribuye a perpetuar el círculo vicioso de la exclusión, pobreza y desigualdad", según reveló el informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ).
El estudio denominado "Juventud y Cohesión Social en Iberoamérica: Un Modelo para Armar", sostuvo que a pesar de que la tasa de fecundidad general en la región (2,37%) es menor a la global (2,55%), ésta se eleva considerablemente entre jóvenes de 15 a 19 años (76,2%).
Entre las principales causas del fenómeno estarían los insuficientes programas de educación sexual y la falta de políticas públicas de salud sexual y reproductiva para responder ante la precoz iniciación sexual de los jóvenes.
En América Latina, consigna el documento, "la difusión del uso de anticonceptivos se inicia una vez que las jóvenes tienen su primer hijo, lo que refleja que los servicios de salud reproductiva o bien actúan a destiempo, o lo hacen a partir del indicador de la maternidad y no del inicio de la sexualidad activa de las mujeres. Pareciera existir un marco institucional y cultural en que se empieza a reconocer como sujeto sexual a la mujer recién en tanto madre, lo que plantea un enorme desafío político".
Añade que "en todo el mundo los adolescentes comienzan su vida sexual cada vez más jóvenes. Pero la gran diferencia (con América latina) es que en los países desarrollados, la actividad sexual en la adolescencia se inicia y luego se continúa bajo condiciones de protección anticonceptiva."
Si bien el 45% de los embarazos de adolescentes entre 15 y 19 años son el resultado de la falta o el mal uso de un método anticonceptivo (OPS), el acceso y uso de éstos métodos de prevención de embarazos, es mucho más restringido entre las jóvenes que aún no tienen hijos debido al estigma social".
Esto surge por "el rechazo de la familia, las restricciones administrativas que limitan la posibilidad de los adolescentes de solicitar directa y confidencialmente los servicios, y la falta de pertinencia de los programas públicos", dice el estudio.
Las conclusiones del análisis instan a la urgencia de "crear programas preventivos especiales para adolescentes, que requieren un trato diferenciado al que reciben las mujeres adultas. Hay reglamentaciones y dispositivos institucionales inapropiados (porque los tratan con desdén, porque les imponen horarios o condiciones difíciles, entre otras trabas) desalientan a los adolescentes a usar tales servicios".
Por otra parte, asegura que la gran mayoría de las madres adolescentes son pobres, de escasa educación y con altas posibilidades de constituir hogares uniparentales sin redes de protección social. El embarazo precoz tiende a llevarlas a abandonar sus estudios, dificultando su inserción laboral, exacerbando las desigualdades de género y potenciando el círculo vicioso de la pobreza.
La gran mayoría de jóvenes en los ocho países analizados respecto del uso de anticonceptivos y las primeras relaciones sexuales Bolivia, Brasil, Colombia, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Perú y la República Dominicana se inicia sexualmente sin ninguna protección. Sólo en Colombia y Brasil, la mayoría de las adolescentes comenzaron a usar anticonceptivos antes de tener hijos.