latercera.cl

27 de octubre de 2008

TENDENCIAS

Los motivos que conducen a los amigos a convertirse en pareja

En una encuesta del sitio Handbag.com, un 83% de las mujeres dijo creer en la amistad entre hombres y mujeres, pero casi un tercio admitió sentirse atraída por un buen amigo.

Daniela González


26/10/2008 - 10:13

Algo cambió de repente. Todavía no se lo explica ni tiene muchas intenciones de analizarlo, aun cuando han pasado cinco años desde que lo conoció y tres y medio desde que empezó su relación con él. El mismo con el que se quedaba conversando horas por messenger cuando eran amigos y con el que intercambiaba discos y se reía a carcajadas.

Hasta que un día, Valentina (23) miró a Israel (29) y en un instante se dio cuenta de que su amigo le gustaba. Quizás, dice, fue porque lo vio feliz con los proyectos que él estaba iniciando, "No sé por qué, pero pasó", explica ella.

Después de ese flechazo tardío Valentina no dudó en quedarse acompañándolo tres horas si era necesario en los trabajos que Israel tenía que hacer para la universidad. Él por supuesto entendía que algo ocurría, pero era más fuerte su idea de que "se estaba pasando rollos". Entonces en un banco de la universidad, ella le dio la mano. Y se despidieron con un beso. A la semana siguiente comenzaron a pololear y hoy ambos proyectan pasar toda su vida juntos.

La de Valentina no es una historia que sea difícil de encontrar. Muchos buenos amigos terminan convirtiéndose en pareja y, de hecho, es probable que la atracción exista desde antes, aunque no se asuma: una encuesta de www.handbag.com lo muestra con una encuesta que indicó que  83% de las mujeres creía en la amistad verdadera entre un hombre y una mujer, pero cuando se ahondó un poco, casi un tercio de ellas dijo que, en secreto, se sentía muy atraída por un buen amigo.

Se trata de un fenómeno que los especialistas reconocen que se da bajo ciertas condiciones y que puede provenir de la vulnerabilidad de una de las partes, cuando hay una necesidad que el otro puede cubrir en ese momento.

ESCENARIO PARTICULAR
Rodrigo y Rose estaban pololeando, cada uno por su parte, cuando se conocieron. No hubo enamoramiento alguno, "absolutamente nada", dicen ambos. En vez de eso, se convirtieron en "compinches, de esos a los que le cuentas tus penas", porque había una confianza particular y un apoyo mutuo precisamente cuando alguno tenía problemas con la pareja.

Tras algo más de un año de amistad, Rose comenzó a tener problemas con su carrera y terminó la relación con su novio y Rodrigo la respaldó en su crisis. Y ahí todo comenzó a cambiar. Él, por su parte, también terminó su relación y un par de meses después ya estaban dándose su primer beso.

"Nadie te impide enamorarte, pero lo que debe ocurrir es una correspondencia, que los dos estén en esa misma dinámica y que haya alguna experiencia de desamparo que te fragilice", dice Muriel L'Oisseau, sexóloga y psicóloga especialista en parejas.

De repente se abre la puerta que separa la amistad del amor. "Se genera, porque uno u otro lo quiso o a lo mejor estaba cerrada, porque había una pareja de por medio", dice Alex Kalawski, sicólogo y terapeuta de parejas, justamente interpretando lo que les sucedió a Rodrigo y Rose.

Pero no ocurre lo mismo en todos los casos, porque a veces no se trata de que uno de los dos esté con pareja, sino que simplemente se activa una especie de interruptor y la persona a la que se veía tan normal, comienza a tornarse encantadora.

Como dice Antonia Raies, sicóloga del Instituto Chileno de Terapia Familiar, hay al menos dos factores clave que tienen que transformarse en un vínculo de amistad: la erotización de la relación y que cambien las expectativas respecto del otro y de la relación. Es decir, si antes los amigos podían pasar tres semanas sin verse, ahora un par de días ya es mucho.

Algo sucede además en los significados que se dan a la afición de un amigo por cierto hobby o el interés que muestra en cierto arte. "Lo que antes se leía de una manera, ahora se aprecia de otra forma y adquiere un significado más fantástico que natural", dice Raies. El clic siempre es en un instante, no es gradual -dice ella- porque hay algo de lo que el otro hace, un gesto amable o una simple apertura a escuchar un problema que calza más con una necesidad personal.