25 de octubre de 2008
Investigadores señalan que los factores genéticos y medioambientales podrían cambiar el curso de una persona con trastorno depresivo mayor.

Investigadores de universidades canadienses y húngaras descubrieron que en el cerebro de los suicidas el sistema que regula la producción del receptor para el neurotransmisor gaba, se encuentra alterado.
Se sabía que en los pacientes que padecen un trastorno depresivo mayor y muestran tendencias suicidas la producción de ese receptor, el de tipo A, se encuentra reducida. El estudio que hoy publica la revista "Biological Psychiatry" explica cómo se produce ese déficit.
La investigación señala que, también en la enfermedad psiquiátrica, los genes "hablan" o "callan" dependiendo del entorno en el que se encuentren.
GENES HIPERMETILADOS
Los investigadores analizaron y compararon el tejido de varias partes del cerebro de personas que, padeciendo un trastorno de depresión mayor, se habían suicidado, con el de personas fallecidas por otras razones.
Y descubrieron que en los primeros, el ADN en esos tejidos estaba casi diez veces más metilado que en los segundos.
La metilación es una modificación química del ADN que puede hacer "callar" a los genes sin que su secuencia cambie, y que comúnmente se produce como consecuencia de la exposición a algún factor medioambiental. La metilación y otras modificaciones del ADN, todas reversibles, componen otro modo de regular los genes que los especialistas conocen como epigenética.
Entre los genes hipermetilados y que por ende no se expresan, encontraron el del receptor de gaba, especialmente en una región de la corteza la frontopolar, coincidiendo con una sobreproducción de la enzima que se encarga de llevar a cabo esa reacción.
Se trata de "una nueva prueba de que los factores genéticos y medioambientales pueden relacionarse para modificar, específicamente y de un modo duradero, los circuitos cerebrales", afirma el doctor John H. Kristal, editor de "Biological Psychiatry".
Añade que se trata de unas modificaciones que "pueden moldear el curso de nuestras vidas de una manera extremadamente importante". Tanto, que también pueden incrementar el riesgo de sufrir un trastorno depresivo mayor y conducir tal vez al suicidio.
El doctor Michael O. Poulter, autor principal del estudio, subraya que es "sorprendente lo maleable que es el genoma en el cerebro", a pesar de que sus células no se puedan dividir. Un hallazgo que abriría una nueva línea de investigación y la posibilidad de intervención terapéutica.