10 de octubre de 2008
De acuerdo a investigadores estadounidenses los alimentos y líquidos calentados en hornos microondas son la cuarta causa de quemaduras entre los menores de 5 años.

Los hornos microondas son una amenaza grave para la seguridad de los niños pequeños, demostró un nuevo estudio efectuado en Estados Unidos que analizó las escaldaduras o quemaduras infantiles provocadas por líquido calientes, como aceite, agua.
Los alimentos o los líquidos calentados en hornos microondas son la cuarta causa de quemaduras entre los menores de 5 años, indicó la revisión de registros del Centro del Quemado de la University of Chicago en Estados Unidos.
"Los padres tienen que enseñarles a sus bebés e hijos mayores que el microondas es una fuente de peligros potenciales, como el horno", dijo la doctora Gina Lowell, del Centro Médico de Rush University, en Chicago, quien participó en el estudio.
El equipo de Lowell sugiere que, los fabricantes deberían instalar mecanismos para evitar que los niños puedan abrir el microondas luego de calentar un alimento, así se prevendrían un gran número de lesiones.
Sin embargo, las escaldaduras causadas por el agua corriente son apenas una fracción de las quemaduras en general, que siguen siendo la causa principal de consultas de emergencia y hospitalización en niños pequeños.
Para conocer los patrones de otros tipos de escaldaduras en niños pequeños y saber cómo prevenirlas, el equipo revisó los registros de 140 menores de 5 años atendidos en el Centro del Quemado de la University of Chicago.
El estudio publicado en la revista Pediatrics detallaba que el 90,4% de las 104 escaldaduras no causadas por el agua corriente se debían al contacto con alimentos o líquidos calientes.
Diecisiete lesiones, correspondientes a un 16,3% ocurrieron mientras un niño mayor cocinaba, transportaba la sustancia caliente o cuidaba al niño lastimado.
Nueve lesiones, el 8,7% ocurrieron en chicos que habían abierto el microondas para sacar un alimento en su interior; el niño más pequeño con ese tipo de lesión tenía 18 meses.
Lowell reconoció que puede resultar muy difícil mantener a los niños lejos de los peligros de la cocina, en especial cuando el adulto a cargo está solo en el hogar y tratando de preparar la comida.