27 de agosto de 2008
Informe de Clínica Mayo, EE.UU., indica que la industria ha mantenido en silencio el rol productor de cáncer que tiene el compuesto del tabaco llamado polonio 210.

Frente a cada sustancia dañina para la salud que hay en el tabaco, la industria ha utilizado la estrategia de sembrar dudas sobre las acusaciones y no negarlas por completo. Sólo un elemento cambió este proceder: el polonio 210, sustancia radiactiva que está en las hojas del tabaco y que no ha podido ser eliminada con ningún procedimiento. En este caso, se cumplió un estricto voto de silencio para evitar "despertar al gigante dormido". De esta manera, funcionarios de Philip Morris se refieren al temor que la industria siente de una posible reacción de rechazo de la opinión pública.
"No encontramos ninguna mención a partículas radiactivas en el tabaco y su humo, en ninguno de los sitios web de las mayores compañías transnacionales de tabaco que informan a los consumidores sobre los efectos del fumar en la salud", explican los investigadores de Clínica Mayo Rochester, EE.UU., en las conclusiones de su trabajo que publica en septiembre el American Journal of Public Health y que abarcó el análisis de 1.500 documentos internos correspondientes a 40 años de estudios realizados por la industria.
Los expertos proponen a la autoridad de salud una nueva advertencia para las cajetillas que diga "los cigarrillos son una fuente mayor de exposición a la radiación".
300 RADIOGRAFÍAS
La evidencia científica indica que quienes fuman una cajetilla y media de cigarrillos diarios se expone a niveles de radiación equivalentes a 300 radiografías de tórax al año.
Reportes anteriores sugieren que la sustancia mata a 11.700 personas al año en el mundo, al provocar cáncer de pulmón. "Esta es una de más de 60 sustancias que producen cáncer que están presentes en el humo del tabaco", dice a La Tercera el doctor Richard Hurt, de Clínica Mayo, uno de los autores del trabajo. El cóctel incluye benceno, arsénico, nitrosaminas, benzopireno y plomo.
"Este es el único componente del humo del cigarrillo que produce cáncer por sí mismo al ser inhalado", dice el doctor Eduardo Bianco, director del Programa de Control del Tabaco de la Fundación InterAmericana del Corazón. Y agrega: "Los tumores aparecen con un nivel de polonio 210 cinco veces más bajo que la dosis que existe en una persona que fuma mucho".
Un problema adicional es que la concentración de esta sustancia aumenta con el uso de fertilizantes con un alto contenido de fosfato y que dan mejores rendimientos. Por esto, el tabaco de países desarrollados tiene un tercio más de polonio 210.
Luego que en 1964 la revista Science revelara por primera vez la presencia de este elemento en el humo del tabaco, la industria intentó por todos los medios eliminarlo sin éxito. Además, se dieron cuenta que esto haría perder el aroma propio y atractivo del tabaco.
Aunque los investigadores de la industria creen que las cantidades de polonio son pequeñas y no revisten riesgo, se impuso la opinión de los abogados que eligieron el silencio para evitar problemas legales a las compañías tabacaleras.