23 de agosto de 2008
En el caso de los canales nacionales galos, estos no podrán editar, emitir y promocionar programas dirigidos al segmento infantil, debido a riesgos como fomento de la pasividad y problemas de concentración.

Las conexiones neuronales que se dan en un niño de hasta tres años tienen una importancia radical: los estímulos que recibe crearán redes en su cerebro que ocuparán por siempre, por lo que debe recibir buenos incentivos. El hecho de que una cantidad importante de estos incentivos provenga de la televisión preocupó a las autoridades francesas hasta el punto de que éstas decidieron prohibir la edición, emisión y promoción de programas dirigidos especialmente a menores de 36 meses.
En efecto, el Consejo Superior Audiovisual (CSA) de Francia tomó la medida para protegerlos de los riesgos en su desarrollo, argumentando que ver programas de televisión, aunque sean realizados especialmente para ellos, "plantea una serie de riesgos, como el fomento de la pasividad, la lentitud de adquisición del lenguaje, problemas con el sueño y concentración, así como la dependencia de las pantallas", dice el fallo publicado en el Boletín Oficial del Estado y que entrará en vigencia el 1 de noviembre.
La medida no sólo impedirá que cadenas francesas de TV emitan programas destinados específicamente a menores de tres años, sino que también ordena a los canales extranjeros que difunden programas infantiles a que, cuando estos estén dirigidos a menores de tres años, pongan en la pantalla expresamente un anuncio que dice: "Ver televisión puede frenar el desarrollo de menores de tres años, aun cuando se trate de canales dirigidos específicamente a ellos".
Antes de la decisión, en Francia ya se daba un ambiente propicio que condenaba esta práctica. De hecho, en junio la ministra de Cultura y Comunicación del país europeo, Christine Albanel, instó a los padres a no usar la televisión para que sus hijos se quedaran dormidos, ya que entorpecía su desarrollo.
DESARROLLO DE UN CEREBRO
María Eugenia Moneta, neurobióloga y académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, considera la restricción gala como acertada, pues establece una clara diferencia entre los estímulos cerebrales que recibe el niño de la televisión y aquellos que provienen de sus cuidadores o padres.
"Si bien el cerebro se reorganiza continuamente, en los tres primeros años de vida se están formando circuitos neuronales fundamentales", aclara Moneta.
Según indica la experta, hay "que discriminar en el tipo de estimulación. La más importante a esa edad es la afectiva, que se da de persona a persona", continúa.
La doctora explica que a los seis meses de edad un menor está preparado para reconocer algunas expresiones de enojo o risa, por ejemplo. Entonces, el cerebro del bebé necesita fortalecer conexiones específicas entre sus neuronas y que surgen de la interacción que se da sólo de persona a persona y no desde el televisor al niño.
En el caso de la televisión, la estimulación que se da en el niño es un exceso y, por lo tanto, ineficiente, ya que hace que su atención se disperse en miles de estímulos y que sus neuronas no alcancen a recibir toda la información ni a procesarla adecuadamente.
"Los niños necesitan a otra persona para desarrollar la llamada intersubjetividad, una facultad que les permitirá reconocer sus propios estados emocionales en la cara del padre o quien lo cuide", concluye Moneta, que además señala que no sólo la televisión produce un efecto perjudicial en menores de tres años, sino también otros lugares.