latercera.cl

19 de agosto de 2008

TENDENCIAS

Medallistas de bronce serían más felices que los de plata

Aunque Fernando González y otros atletas aseguren que están felices con sus medallas de plata, psicólogos concluyen que este logro no los haría tan contentos como a aquellos atletas que obtienen una medalla de bronce.

La Tercera.com


18/08/2008 - 12:40

Los psicólogos estadounidenses,  Victoria H. Medvec, Scott F. Madey y Thomas Gilovich observaron sistemáticamente imágenes de los medallistas olímpicos y examinaron sus reacciones después de haber ganado una medalla de plata o de bronce.

Según el artículo del Washington Post, los psicólogos le mostraron estas imágenes a un grupo de voluntarios con poco interés en los deportes y les pidieron que evaluaran lo feliz que se veían los atletas premiados.

Los voluntarios concluyeron que los medallistas de bronce eran significativamente más felices que aquellos que habían obtenido medalla de plata.

Los psicólogos también analizaron entrevistas con los medallistas y le pidieron a los voluntarios, una vez más, evaluar los comentarios inmediatamente después de haber terminado la entrega de la medalla correspondiente.

Los investigadores encontraron que los medallistas de plata comentaban obsesivamente lo que podrían haber hecho distinto y así conseguir la medalla de oro. Los medallistas de bronce, en cambio, tendían a concentrarse en lo afortunados que eran por haber ganado una medalla.

Luego de esas primeras investigaciones, Medvec, Madey y Gilovich entrevistaron a 115 medallistas de una competencia de gimnasia amateur realizada en Estados Unidos.

De nuevo encontraron que los medallistas de plata, no podían sacarse la medalla de oro de la cabeza, mientras que los medallistas de bronce se comparaban con aquellos atletas que no habían ganado nada. Una vez más, los medallistas de bronce se veían más contentos que los de plata.

"Si ganas una medalla de plata, es muy difícil no pensar, 'si hubiera corrido un poco más rápido al final...'", explica Gilovich, quien trabaja en la Universidad de Cornell en Estados Unidos. "Los medallistas de bronce, podrían pensar lo mismo, sin embargo se dan cuenta que también había muchas posibilidades que no ganaran nada."

En otras investigaciones, el fotógrafo, Bob Willingham tomó miles de fotos de la competencia de judo en los Juegos Olímpicos de Atenas en 2004.

Wllingham, capturó imágenes de los atletas en los segundos después de que habían ganado o perdido una medalla. El investigador, David Matsumoto ordenó las fotos de acuerdo a las expresiones de los atletas.

Ambos hallaron que los medallistas de bronce se veían casi tan felices como aquellos que habían ganado medalla de oro, mientras que las expresiones de los medallistas de plata tenían más que ver con las de aquellos atletas que habían quedado en la quinta o sexta posición.

Los medallistas olímpicos de plata tienden a compararse con personas mejores que ellos. En cambio, los ganadores de una medalla de bronce se comparan con personas que lo hicieron peor que ellos.

DE ACUERDO A LAS EXPECTATIVAS
Los atletas olímpicos no son las únicas personas que hacen esas comparaciones. Personas con este tipo de lógica pasan gran parte del tiempo comparando sus trabajos, sueldos o sus relaciones con la gente que los rodea.

Madey, psicóloga en la Universidad de Shippensburg en Pennsylvania, explica que este razonamiento está estrechamente relacionado con las expectativas que tenemos de las cosas y de la vida. "Un estudiante que espera sacarse un 5 en una prueba y se saca un 6 estaría fascinado, en cambio el estudiante que pretendía sacarse un 7 y se saca un 6, sólo pensará en lo que le faltó".

Gilovich explica que compararnos con personas a las que les va mejor que uno, a veces puede ayudar a que hagamos las cosas mejor también. Cuando un medallista de plata repite la carrera en su mente, y se imagina partiendo más rápido o terminando la carrera más inteligentemente,  podría ayudar a mejorar su rendimiento.

Sin embargo, el problema es que las comparaciones con los que lo hacen mejor  que uno nos pueden llevar muy lejos, incluso más allá de lo útil o necesario.

"La clave para comprender la felicidad no es pensar en ello como un rasgo, sino como un talento," dijo Gilovich, citando a un colega. "La gente feliz tiene un talento, son capaces de sostener la vida con el vaso medio lleno. Son capaces de decir, 'he pensado en esto más que suficiente, ahora quiero ser feliz, gané una medalla de plata'".

EL DÍA