30 de julio de 2008
Este tipo de alimentación es elogiada por los expertos por mantener a la gente delgada, saludable y longeva, y recomendada para las enfermedades cardiovasculares.

La dieta mediterránea, elogiada por su capacidad de mantener a la gente saludable y longeva, está siendo "abandonada poco a poco" en las regiones de origen en favor de un alimentación demasiado grasa y demasiado dulce, advirtió hoy la FAO.
Este tipo de alimentación elogiada por los expertos por mantener a la gente delgada, saludable y longeva, y recomendada para las enfermedades cardiovasculares, tiene seguidores en todo el mundo, pero es cada vez más ignorada en la región en donde se originó, afirmó el economista de la FAO, Josep Schmidhuber.
El economista de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sostuvo que en los últimos 45 años la famosa dieta basada en el consumo de fruta fresca y verdura "fue poco a poco abandonada y hoy está en un estado moribundo", justo en los países que la bautizaron (Italia, España y Grecia).
La creciente prosperidad de la población en Europa del sur, el norte de Africa y Medio Oriente produjeron un rápido deterioro de sus hábitos alimentarios, considerados en el pasado como un modelo para el resto del mundo, según las conclusiones de Schmidhuber.
Su informe fue presentado en un seminario organizado recientemente por el California Mediterranean Consortium, formado por siete instituciones académicas de Estados Unidos y la Unión Europea para el seguimiento de los productos mediterráneos en el mercado mundial.
El mayor bienestar permitió agregar una gran cantidad de calorías de productos animales y de grasos a una dieta tradicionalmente pobre de proteínas animales.
"Y la comida que se come hoy es -según el experto FAO- demasiado grasa, demasiado salada y demasiado dulce".
En 40 años, de 1962 al 2002, en 15 países europeos examinados, el aporte de calorías diario aumento de un 20 por ciento, pasando de 2960 a 3340 calorías.
Pero en Grecia, Italia, España, Portugal, Chipre y Malta, que eran más pobres que los países del norte, el aporte calórico aumentó de un 30 por ciento.
"Un mayor aporte de calorías y un menor consumo energético han hecho que dentro de la UE, Grecia sea el país con el más alto índice de masa corpórea y el mayor porcentaje de personas con excedencia de pesos y obesas", dijo Schmidhuber.