30 de junio de 2008
Las nuevas políticas antitabaco que varios países han implementado alrededor del mundo, ayudaría a que los mismos consumidores de cigarrillos experimenten beneficios en su salud, según indicó un informe de la OMS.

El aumento de los espacios sin humo gracias a las actuales políticas contra el tabaquismo tiene también efectos sobre los comportamientos de los fumadores que beneficiarían positivamente su salud, según un informe de expertos vinculados a la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Esos beneficios serán tanto más duraderos en la medida en que esas políticas se integren en una estrategia global contra el tabaquismo, de acuerdo con un estudio publicado hoy por el Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer (CIRC).
Por ejemplo, prohibir el tabaco en el trabajo conlleva una disminución del tabaquismo entre los adultos, ya que encienden menos cigarrillos, explican los investigadores del CIRC, quienes subrayan también que la normativa reduce el consumo entre los jóvenes y la morbilidad cardíaca.
Además, todas esas políticas disminuyen sensiblemente la exposición de los fumadores pasivos al humo y a sus consecuencias.
Pero los autores de este estudio dirigido por John Pierce, de la Universidad de San Diego (Estados Unidos), y María León, del equipo de tabaco y cáncer del CIRC van más lejos al afirmar que "las políticas antitabaco no bajan la actividad de bares y restaurantes".
Donde son menos taxativos es a la hora de evaluar la reducción de los cánceres de pulmón, pero por razones técnicas: como el plazo entre exposición a un agente cancerígeno como el humo de los cigarrillos y el diagnóstico de un tumor maligno de pulmón puede ser de una veintena de años o más, no se dispone todavía de datos que lo confirmen.
El director del CIRC, Peter Boyle, recordó que ahora "el tabaquismo es la primera causa evitable de muerte prematura por enfermedad crónica en los países con ingresos elevados".
Se calcula que en el mundo fallecerán 450 millones de personas durante la primera mitad del siglo a causa del tabaquismo.
"La prioridad clave para reducir esta carga es impedir fumar a los consumidores actuales. Las pruebas de la eficacia de las políticas contra el tabaco aportadas por esta evaluación deberían incitar a una aplicación más generalizada", insistió Boyle.