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27 de junio de 2008

TENDENCIAS

Bajas temperaturas y lugares encerrados ayudan al contagio del virus sincicial

Niños que asisten a salas cunas y jardines infantiles son los que tienen más riesgo de ser contagiados con este virus, que puede ocasionar problemas obstructivos graves y bronconeumonías. Por ello, es fundamental adoptar ciertas medidas y así, evitar su propagación.

Adriana Tapia Durán


26/06/2008 - 09:53

Durante estos crudos meses de invierno, una de las principales amenazas a la salud de los niños en los jardines infantiles y salas cunas es el contagio de enfermedades respiratorias y resfríos, producto del encierro y el frío que los transforma en lugares ideales para la propagación de estas patologías.

En ese escenario, una de las peores amenazas a las que se ven enfrentados los menores es al temido virus sincicial. Se estima que la principal causa de problemas respiratorios en los niños es precisamente este virus, que se presenta con mucha severidad en lactantes y los más pequeños, pudiendo llegar incluso a problemas obstructivos graves y bronconeumonías.

De ahí que sea muy importante que los que estén a cargo de los menores sepan cómo actuar, sobre todo para evitar que la presencia de un niño enfermo contagie al resto de los que asisten al jardín.

CÓMO EVITAR EL CONTAGIO
La recomendación principal es que los padres se preocupen de que las personas que atienden a sus hijos estén sanas, esto pues un resfrío que para un adulto es común, normalmente al ser contagiado a un niño se manifiesta como virus sincicial, con todas las consecuencias que ello trae, indica Nieves Beauchemin, coordinadora de la carrera Educación de Párvulos del Instituto Profesional ENAC.

Por ello, el consejo es que aunque las educadoras tengan un simple resfrío usen mascarillas, pues este implemento funciona como una barrera frente a los estornudos o tos. Junto con ello, hay que tener la precaución de que su uso sea individual y con una capacidad de filtración que asegure que es efectivo.

Otro importante factor de prevención es el lavado constante de manos de quienes están a cargo de los menores, "esto es muy necesario, tanto antes como después de que se trabaje con un niño para atender a otro", sostiene Beauchemin.

Además, es importante que se realice un aseo profundo y constante de juguetes, superficies (como mudadores) y todos los elementos que estén en contacto con los pequeños.

ENTRE NIÑOS
Ahora, cuando se trata de proteger del contagio a un menor de otro, la experta señala que las educadoras se deben preocupar de "aislar" a los niños contagiados, aunque esto no signifique dejarlos solos ni apartados del grupo. "Hay que estimularlos de la misma manera, pero en otro sector para no contagiar al resto".

Idealmente este aislamiento debiera ser en otra habitación, pero si la infraestructura y la cantidad del personal no lo permiten,  basta con tener una distancia de un metro entre los niños sanos y los enfermos.

EL ABRIGO SUFICIENTE
Otro aspecto importante son los cambios de temperatura, en los traslados desde la casa hasta el jardín infantil o sala cuna, por ello la educadora recomienda que los padres deben sacarlos abrigados de la casa en la mañana y arroparlos cuando los vayan a buscar.

Y cuando lleguen al jardín, la educadora debe alivianar la vestimenta, dejándolos con ropa cómoda y en una sala temperada a 20ºC. "Suele suceder que las aulas están muy calefaccionadas y eso es perjudicial para los menores. Basta con una temperatura promedio", concluye la profesional.

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