12 de junio de 2008
En pocos días, representantes de la Comisión Internacional de Caza de Ballenas provenientes de 78 países se reunirán en la capital de nuestro país para discutir sobre la protección de las ballenas y las cuotas de pesca.
A pocos días de la reunión de la Comisión Internacional de Caza de Ballenas (IWC), que tendrá lugar aquí, en Santiago de Chile, la organización ecologista Greenpeace exigió hoy en Berlín que se establezca una zona de protección de ballenas en el Atlántico sur.
Con frecuencia y en todo el mundo, las ballenas mueren en las redes de pescadores, recordó en Berlín el oceanógrafo alemán y encargado en Greenpeace de la protección de esos cetáceos, Thilo Maack.
Además, la tecnología de sonares que se vale de la propagación de sonido bajo el agua y que utilizan entre otros la industria del petróleo y el gas, las desorienta y pone en peligro su búsqueda de alimentos, agregó el mismo.
Por ello, según dijo, es urgentemente necesario crear una zona de protección para esos animales en la zona del Atlántico sur.
El 23 de junio, representantes de la Comisión Internacional de Caza de Ballenas provenientes de 78 países se reunirán en la capital de nuestro país para discutir sobre la protección de las ballenas y las cuotas de pesca.
En ese encuentro, Greenpeace quiere conseguir también una prohibición general de cazar ballenas con fines científicos. En ese sentido, la organización está dispuesta a enfrentarse sobre todo a Japón.
Según subrayó Maack hoy en la capital alemana, la pesca de ballenas que lleva a cabo Japón en las aguas internacionales de la Antártida es una "patada" a la comunidad internacional y tiene que frenarse de inmediato.
"Toda esa pesca de cetáceos tiene fines comerciales", enfatizó el experto, que también aprovechó para exigir una modernización de la IWC con la que se asegure la existencia de las ballenas.
Sin embargo, para modernizar la IWC se necesita la influencia de la Organización de Naciones Unidas (ONU) o del Grupo de los Ocho (los siete países más ricos del mundo y Rusia), precisó el mismo. "Si se deja sola a la IWC el proceso de modernización durará años", advirtió.