11 de junio de 2008
Desde el 3 de junio han estado apareciendo muertos en las costas de Madagascar y Gran Bretaña con heridas producto de las ramas de los árboles.

Al menos 71 delfines murieron en costas de Madagascar y Gran Bretaña en una semana, tras sufrir heridas luego de quedar varados, informaron las autoridades y testigos.
En el noroeste de Madagascar, unos 50 delfines perdieron la vida por los esfuerzos y las heridas sufridas, luego de quedar atrapados en aguas enlodadas, donde entraron por razones hasta hoy no explicadas, informaron habitantes del lugar.
Los primeros cetáceos, de la especie Peponocephala electra, aparecieron el 3 de junio en el puerto de Antsohihy, 600 kilómetros al noroeste de Antananarivo, y luego se perdieron entre la forestación de manglares, pese a los intentos de los habitantes por guiarlos hacia mar abierto.
"Logramos poner a salvo a 22 delfines varados entre los manglares, poniéndolos nuevamente en el canal de Laloza" que lleva al océano, informó Philippe Robinet, dueño de una posada en Antsohihy, que participó de las operaciones.
"Los heridos murieron por las heridas sufridas por las ramas de los árboles, de hambre y de cansancio", explicó.
En total fueron 55 los delfines muertos de este modo en una semana en la zona, según una estimación hecha por las asociaciones locales para la defensa del medio ambiente.
En las costas del suroeste de Inglaterra, en tanto, al menos 21 delfines murieron tras quedar varados en un río local, se informó hoy.
El grupo de delfines ingresó al río Percuil de Falmouth, en el condado de Cornualles, antes de quedar varado en la desembocadura Porth Creek.
Según los expertos del grupo Rescatistas y Buzos Marinos británicos, inicialmente unos 15 delfines quedaron varados en el río, pero otros se les sumaron más tarde.
Se estima que al menos 21 delfines murieron, aunque los expertos trataban de salvar a otros 60.
"Hay muchos delfines en el lugar, pero el resto ha logrado no terminar en el Porth Creek", subrayó Tony Woodley, vocero del grupo de rescatistas.
Según Woodley, se trató del mayor incidente en el país con delfines muertos en 27 años.