11 de junio de 2008
Cuando el equipo de cirujanos estaba por comenzar la sustracción de órganos, el paciente comenzó a respirar espontáneamente, y a dar señales de reacción a los estímulos dolorosos.
Un hombre que había sufrido un infarto, aparentemente irreversible, se recuperó cuando un equipo de cirujanos del equipo de trasplante estaba por sustraerle los órganos en un hospital de París, reveló el diario Le Monde.
El hombre, de 45 años, sufrió un infarto de miocardio en una calle de Paris a inicios de este año. Los médicos que fueron a socorrerlo intentaron reanimarlo sin éxito y lo trasladaron al hospital de Pitie-Salpetriere de Paris, equipado para realizar dilatación coronaria.
A pesar de los reiterados intentos, el corazón no había vuelto a latir; y en el hospital el análisis determinó la impracticabilidad de la dilatación coronaria.
Sin embargo, el hombre de convirtió en un donante de órganos a "corazón parado", sin muerte cerebral pero supuestamente sin posibilidades de reanimación.
Cuando el equipo de cirujanos habilitado para la sustracción de órganos estaba por comenzar la operación, el paciente comenzó a respirar espontáneamente, y a dar señales de reacción a los estímulos dolorosos.
"Existían signos de vida (o síntomas), enunciado equivalente a ausencia de signos clínicos de muerte", explica el reporte de médicos de la comisión ética de la asistencia pública hospitalaria de Paris, encargado para evaluar el asunto.
"Luego de varias semanas con graves complicaciones, el paciente camina y habla", agregó el informe. Sin embargo no se sabe si ha sido informado del riesgo que corrió.