27 de mayo de 2008
Sólo faltaría comprobar si en el subsuelo de planeta rojo hay o no indicios de vida microbiana.

Según lo enviado por la nave Phoenix, el suelo de los polos marcianos son ricos en hielo subterráneo, y sólo faltaría comprobar si en el subsuelo de Marte hay o no indicios de vida microbiana, para completar sus objetivos principales.
Phoenix aterrizó en Marte después de un recorrido de 10 meses y 679 millones de kilómetros (422 millones de millas), posándose en una altitud equivalente a la que en la Tierra ocupan Alaska o Islandia.
Cabe destacar que otro de los objetivos de la nave es es aclarar si las zonas árticas de Marte fueron habitables en el pasado o si quizás aún lo son.
Con respecto a las líneas que surcan la superficie marciana, los expertos señalan que probablemente se deben a los movimientos de expansión y contracción de las placas de hielo que hay bajo el suelo.
Mediante estudio del suelo, el hielo subterráneo y de la atmósfera que rodea al planeta, los investigadores pretende aclarar aspectos fundamentales del pasado hídrico de Marte y así determinar la si existen o existieron compuestos orgánicos, fundamentales para el desarrollo de la vida como la conocemos.