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4 de noviembre de 2008

NEGOCIOS

Se apagaron los motores

Se acabó la X versión del Salón de Santiago, la que fue un éxito gracias a la colaboración de las marcas con la Anac. Destacaron stands muy llamativos y eventos organizados por las firmas.


03/11/2008 - 16:06


El evento más imporante a nivel automotriz -nacionalmente hablando- bajó el telón. Al hacer un balance es posible notar que los Salones de Santiago son cada vez más cercanos a los de gran categoría. Desde su infraestructura hasta los eventos organizados.

Con respecto a los autos y el show, la X versión del Salón de Santiago destacó por tener más de 500 modelos en exhibición, de los cuales 100 son nuevos para el mercado chileno. Cada una de estas muestras estuvieron exhibidas en stands acondicionados para luchar por ser el mejor de todos; pero como en todo orden de cosas unos fueron más fotografiados que otros. Por eso, hay que mencionar lugares de exhibición como el de Kia, Chevrolet y Toyota (estos últimos con gigantescas pantallas de led); como también marcas que dejaron mucho que desear.

Es preciso señalar también la irrupción de catorce marcas chinas, que en suma con las demás lograron una muestra de más de cincuenta firmas. De este modo, un salón nacional nunca había tenido tantas marcas.

Los eventos para entretener al público merecen una nota aparte por la recepción que tuvieron. Los más aplaudidos fueron Chris Pfeiffer y el drifting por sus osadas e intrincadas formas de conducción. Honda y Subaru con sus demostraciones de derrapes alentaron también a los asistentes, lo mismo con los Nascar.

También hubo momentos pintorescos como un inesperado corte de luz y la gran cantidad de rostros que apoyaron a las marcas en la inauguración. Nombres como Fernando González, Sergio Lagos y María José Prieto estuvieron presentando modelos. También las elecciones que hicieron que el Salón no abriera sus puertas.

Sin dudas, será un Salón que será recordado por muchas razones; La Anac se la jugó en su aniversario número diez con un evento de gran calidad. Es meritorio que cada vez que se realiza uno, es mejor que el anterior, por ende, la vara quedó muy alta para el próximo. Ahora solo queda esperar dos años para ver que sorpresa puede haber en el futuro automotriz de Chile.