29 de octubre de 2008
El Gobierno alemán busca una medida “no tradicional”, ya que según el ministro de Finanzas, Peer Steinbrueck, de hacerlo como los demás paises “solo quemaríamos mucho dinero sin ningún resultado real".
La canciller alemana, Angela Merkel, y otros importantes funcionarios de Gobierno sostendrán una primera ronda de conversaciones el miércoles, para empezar a discutir un plan de apoyo a la alicaída economía de Alemania.
El intento del ministro de Economía, Michael Glos, de conseguir un paquete de estímulo más amplio fue resistido por otras importantes figuras del Gobierno.
Las medidas para impulsar las ventas de automóviles de baja emisión y para apoyar los trabajos de renovación inmobiliaria, lo mismo que cambios a las reglas de amortización para bienes de capital son ideas que se espera sean discutidas en la reunión del miércoles.
"No vamos a avanzar con un paquete de estímulo tradicional", dijo el ministro de Finanzas, Peer Steinbrueck, en una entrevista con el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung. "Así solo quemaríamos mucho dinero sin ningún resultado real", agregó.
Merkel dijo el martes a los periodistas que la primera ronda de conversaciones sobre las medidas se realizaría tras la reunión de gabinete del miércoles. El Gobierno se proponía llegar a un acuerdo sobre un plan en el plazo de una semana y que el Parlamento lo aprobaría para finales de año.
El Gobierno preparó un paquete de rescate bancario a comienzos de mes y ahora quiere ayudar a la economía en su conjunto, de la que se ha dicho que ya estaría en recesión.
El panorama de la economía alemana, la mayor de Europa, es sombrío. Las expectativas de negocios cayeron este mes a su nivel más bajo desde la reunificación alemana en 1990.
En una señal de cuánto están sufriendo las alicaídas empresas alemanas, la fabricante de automvólies Daimler anunció el lunes que cerraría dos grandes fábricas alemanas por un mes, debido a un fuerte descenso en la demanda.