26 de octubre de 2008
El endurecimiento del crédito al consumidor se ha hecho sentir igualmente, especialmente en las ventas de autos y demás productos de gran presupuesto.

La agitación en Wall Street está agravando los duros momentos económicos que vive el sector financiero de Estados Unidos, mientras los pequeños negocios, que representan la mitad del ámbito privado de bienes y servicios del país, comienzan a sentir la contracción crediticia.
Los duros requerimientos para obtener un préstamo impuestos por algunos bancos están poniendo una presión adicional sobre las compañías, que ya lidian con una desaceleración del gasto del consumo desde que la crisis de la vivienda se hizo sentir hace unos meses.
Los más afectados son los comercios mayoristas y los minoristas que funcionan en base a un inventario, como las tiendas de equipos y electrónica, puntos de venta de electrodomésticos y concesionarios de autos, dijo Eduardo Martínez, economista de Economic Development Corp de Los Angeles.
Esas compañías frecuentemente necesitan infusiones rápidas de efectivo para reabastecer sus inventarios, expandir sus comercios o cumplir con las planillas de sueldos durante períodos lentos o entre las cobranzas de sus clientes, indicó Martínez.
"Acceder a préstamos a corto plazo hoy es mucho más difícil que hace unos meses", afirmó a Reuters. "Es otro de los desafíos a los que las compañías se están enfrentando en un clima económico muy duro y muy deprimente", agregó.
El endurecimiento del crédito al consumidor se ha hecho sentir igualmente, especialmente en las ventas de autos y demás productos de gran presupuesto.
"La parte más difícil es que esto sigue poniendo la responsabilidad sobre los propietarios de los comercios para que trabajen dos veces más arduamente para no llegar a donde llegaban antes", sostuvo Carolyn Lefebvre, directora ejecutiva del proveedor de partes de vehículos Autohaus Arizona.
ESCENARIO MÁS COMPLEJO
Mark Strong, propietario de un fabricante de partes electrónicas de la zona de Filadelfia, JLI Electronics, aseguró que recientemente dos bancos cerraron todas sus líneas de crédito con él después de 10 años.
Sin ellos, Strong se enfrenta a menores márgenes de ganancia ya que se ve forzado a abastecerse en menores cantidades y mayor frecuencia, perdiéndose los descuentos que de otro modo podría aprovechar si tuviera el efectivo para comprar en mayores volúmenes.
El efecto dominó de las restricciones monetarias y crediticias domina el pensamiento de Tonya Jones, propietaria de la firma de contrataciones generales Mark IV Enterprises en Nashville, Tennessee, a quien le preocupa el atraso de pagos por parte de clientes que adeudan grandes sumas. "Si uno de mis clientes se mete en problemas y no puede acceder a su efectivo (...) Podría devastar mi compañía", indicó.
PROBLEMAS GENERALIZADOS EN SECTOR FINANCIERO
Algunos sondeos indican que los problemas crediticios son generalizados entre los pequeños comercios, que emplean a aproximadamente la mitad de los trabajadores no estatales de la nación y representan casi el 50% del producto bruto interno de Estados Unidos en el sector privado.
Un estudio de este mes realizado por American Express, que ha cortejado a los pequeños comercios con líneas de crédito con tarjeta, halló que el 63% de las compañías con menos de 100 empleados estaban padeciendo dificultades crediticias, respecto del 50% en agosto.
Aproximadamente el 12% de los encuestados dijo que como resultado tuvo que despedir empleados. Casi una en cinco de las 600 pequeñas compañías encuestadas también corre el riesgo de cerrar en los próximos seis meses.