26 de octubre de 2008
El académico afirma que tanto el ex titular de la Reserva Federal, como la agencia reguladora de mercados financieros de EE.UU., no tomaron en serio su rol.

Eduardo Engel
En los 18 años que estuvo a la cabeza de la Reserva Federal, Alan Greenspan se convirtió en un ícono para la economía mundial. Hoy la visión está cambiando, y no son pocos quienes lo sindican como el culpable de la debacle que viven los mercados.
El jueves, el octogenario economista sorprendió al mundo con un mea culpa ante el Congreso norteamericano. No sólo asumió su error al confiar demasiado en la autorregulación del mercado, sino que, además, dijo que su ideología de libre mercado no estaba funcionando. El economista chileno y académico de la Universidad de Yale, Eduardo Engel, sostiene que Greenspan no asumió su rol regulador y, claramente, ya no ocupa el sitial que ostentó.
Para algunos Alan Greenspan pasó de ser el "gurú" de la economía al responsable de esta crisis ¿cuál es su visión?
Está claro que Greenspan cayó del Olimpo, es demasiado temprano para decir cuán bajo caerá cuando se evalúe su gestión en algunas décadas.
¿Qué le parece que él asuma hoy que su ideología del libre mercado, en la que creyó por más de 40 años, no estaba funcionando?
Que alguien que durante décadas ostentó lo que posiblemente sea el cargo económico más importante del planeta haya tenido una visión tan ingenua de cómo funcionan los mercados me parece sorprendente. Yo hubiese esperado una visión más matizada.
Con la crisis surgieron nuevas críticas en contra del modelo económico, e incluso algunos no dudan en apuntarlo como el gran culpable...
Hablar del "modelo económico" es echar en un mismo bulto una variedad de concepciones sobre cómo funcionan los mercados. La pregunta para quienes opinan de esa forma es "¿cuál modelo económico?". Los que creían en la capacidad de los mercados para autorregularse van a tener que revisar sus creeencias, pero son muchos los economistas que tenemos muy presentes las importantes limitaciones de la autorregulación.
De hecho, Greenspan dijo que cometió un error al confiar en que los mercados podían autorregularse y protegerse a sí mismos. ¿Fue su responsabilidad?
Greenspan y la agencia reguladora que supervisa los mercados financieros de los Estados Unidos, la SEC, no tomaron en serio su rol regulador, con un costo social muy, muy alto. Dicho eso, es importante notar que los excesos de regulación también pueden ser muy nocivos.
¿Dónde se fija el límite?
Encontrar el término medio en este tema es todo un desafío, pero una cosa es estar consciente de este desafío, constantemente buscando regulaciones simples e inteligentes en la medida que éstas realmente sirvan, y otra, muy distinta, es partir de la base que casi todas las regulaciones son nocivas, como ha sucedido durante el gobierno de Bush. Ser pro mercado muchas veces no es lo mismo que ser pro negocios.
Hay un segundo tema, del cual se ha hablado menos, que posiblemente sea igual de importante que la falta de regulación de la última década. Este es el excesivo poder de los lobbies corporativos en Washington.
¿A qué se refiere?
Digo que si los problemas de Fannie Mae y Freddie Mac se conocían hace muchos años, ¿por qué el gobierno de los Estados Unidos hizo poco o nada al respecto? Hasta la crisis de hace unas semanas, cuando el gobierno entra a salvar a los dos gigantes del mercado hipotecario a un costo astronómico, sólo el tiempo dirá el costo total, pero varios analistas lo estiman en más de US$500 mil millones.
Según tengo entendido, bajo el gobierno de Clinton hubo un intento de reformar la gobernanza de estas instituciones, intento que no prosperó debido al intenso lobby que realizaron ambas empresas para evitar mayor transparencia y accountability. Los Estados Unidos enfrentan un gran desafío, cual es evitar la captura de temas claves de la agenda pública por grupos que no representan los intereses del país. Difícil, pero importante desafío.